Las procesiones de Semana Santa vuelven a Donostia, 60 años después, gracias al 'revival' del catolicismo: "Se me ponen los pelos de punta"

Se han recuperado tres pasos de la procesión de 1967 y saldrán el Viernes Santo a las 20.30h de la Catedral del Buen Pastor
Una misma Pascua con diferentes sabores: desde las torrijas y los pestiños, hasta las monas o la leche frita
San SebastiánLa Semana Santa de 1967 fue la última en la que los tambores de una procesión sonaron por las calles de Donostia, a partir de ese momento, la capital guipuzcoana se convirtió en la única del Estado que no celebra procesiones.
Hasta ahora, porque casi 60 años después un grupo laico ha impulsado su recuperación y el éxito ha sido inesperado, más de 400 inscritos y, muchos de ellos, jóvenes.
Si lo que ocurre en Donostia es la cara, la localidad vizcaína de Durango representa la cruz de esta historia, ya que este año se han suspendido procesiones por la falta de voluntarios, en concreto, la Cofradía de la Vera Cruz, la más antigua de la provincia, se queda sin una tradición que apenas se había interrumpido desde 1435.

De vuelta a lo que está pasando en San Sebastián, tres veinteañeros que el 3 de abril, Viernes Santo, saldrán de la Catedral del Buen Pastor con tres pasos recuperados de la última procesión que se celebró hace 59 años, relatan como están viviendo esta experiencia y si perciben un repunte de la religiosidad entre los de su edad, un 'revival' católico al que algunos creen que han contribuido artistas como Rosalía e incluso películas como ‘Los Domingos’.
El hábito como regalo por el Día de la Madre
María Jesús es una donostiarra de 24 años que se ha “metido hasta las trancas” en esta aventura, casi sin darse cuenta. La joven se confiesa creyente aunque “no tengo la devoción de mi madre Marisa”, y relata como junto a su hermana pensaron en adelantar el regalo del Día de la Madre comprándole el hábito y al grito, al unísono, de “ya eres cofrade”. Por si la sorpresa no fuera suficiente, María Jesús decidió inscribirse también y el gesto desbordó a una Marisa que “no paraba de llorar y de decir ‘ay pero qué hijas tengo’”.

La propia María Jesús se sorprende aún del número de inscritos, entre 400 y 450, pero sobre todo del montón de gente joven que se ha animado a recuperar esta tradición. Todos se reúnen, desde hace meses, en la Catedral del Buen Pastor a diario, entre las 17 y las 19 horas para, “lo mismo coser botones a los hábitos”, que “barnizar un paso", "hacer ramos de laurel” o “ensayar con los tambores”.
La gente está “emocionadísima” y “rogando para que no llueva y podamos salir”, explica sin saber muy bien que se encontrarán en la calle cuando el viernes 3 a las 20.30 horas los tres pasos salgan de la Catedral. “Las personas mayores vendrán seguro a ver, pero los jóvenes tengo mis dudas”, confiesa. De hecho, sus propios amigos se quedaron “atónitos” y “un poco en blanco antes de echarse a reir”, cuando María Jesús les contó que portaría una vela de un metro detrás del paso durante la primera procesión en San Sebastián en los últimos 59 años.
A misa, todos los días
Vestida con el hábito blanco, el antifaz sin capirote morado oscuro y con la Cruz de Jerusalén y un cordón morado anudado a la cintura, saldrá también el Viernes Santo en la procesión donostiarra, María Girbau. Esta vecina de Ordizia de solo 20 años se muestra “feliz” con la posibilidad de procesionar por San Sebastián, “tengo muchísimas ganas porque aquí yo nunca lo he conocido y es una forma muy especial de vivir la Semana Santa”, reconoce.

Esta estudiante de Farmacia no ha podido acudir a los ensayos ni participar en los preparativos porque está cursando la carrera en Pamplona, pero sabe de primera mano, por su padre Ignacio, que “están haciendo todo desde cero y eso es muchísimo trabajo” para rescatar y restaurar los pasos o diseñar los nuevos hábitos.

Aunque será su primera vez en San Sebastián, María ya ha participado años anteriores en las procesiones de Bilbao. En esta ocasión, “llevaré un cirio”, relata con cierta impaciencia, “llevo mucho tiempo esperando esto y estoy super emocionada”.
Su decisión no ha sorprendido para nada a su entorno, quienes la conocen saben que es de las que “intento ir todos los días a misa”. Una costumbre que en su Ordizia natal no se estila entre la gente de su edad, “la verdad es que nuestra familia baja mucho la media de edad cuando vamos a misa”, asegura con humor. Pese a todo, María percibe que cada vez más gente joven, como ella, se acerca a la religión y que son muchos los jóvenes que “participan cuando se organizan cosas como esta procesión”.
El despertar católico tras una depresión
El donostiarra Unax, de 20 años, vivió su particular acercamiento a Dios tras pasar por una depresión. “En mi familia, mi abuela era la única creyente”, por eso, antes de ese bache emocional, él no tenía costumbre de acudir a misa o entrar en una iglesia. “Poner a Dios en primer lugar me ha ayudado” y le ha cambiado la vida: “Los domingos suelo ayudar en misa con mi hermano Haritz” y siempre que puede escucha misa algún día entre semana. Una costumbre por la que ha escuchado más de un "qué raro, un joven que vaya a misa".

Unax también saldrá en la recuperada procesión de Viernes Santo en Donostia. Lo hará como acólito “delante del paso con el incienso”. Pero antes del gran día, este veinteañero ha arrimado el hombro para coser los hábitos, limpiar las velas o ayudar con los pasos, “hemos hecho todo entre todos y en muy poco tiempo”, detalla. Asistir a los ensayos “me pone los pelos de punta” porque “es superbonito” y “no entiendo como se había podido perder algo así”.
