La Policía cierra el caso de la influencer Annabella Lovas, hallada muerta hace un año en un barranco de Gran Canaria

El cuerpo fue localizado el 6 de marzo de 2025 en una poza del barranco de El Berriel, una zona de difícil acceso
La autopsia no logró determinar una causa concreta de la muerte, descartando indicios de violencia
La Policía Nacional ha dado por concluida la investigación sobre la muerte de la influencer húngara Annabella Lovas, cuyo cadáver fue hallado hace un año en un barranco del sur de Gran Canaria. Pese al cierre del caso, las circunstancias exactas de su fallecimiento siguen sin esclarecerse, después de meses de pesquisas sin resultados concluyentes.
El cuerpo fue localizado el 6 de marzo de 2025 en una poza del barranco de El Berriel, una zona de difícil acceso, aislada y poco transitada, situada en las inmediaciones del aeródromo de Maspalomas. Fueron dos barranquistas quienes encontraron el cadáver en avanzado estado de descomposición, parcialmente desnudo y sin ningún tipo de documentación ni pertenencias, lo que complicó desde el primer momento la identificación.
La reconstrucción de los hechos
Las huellas dactilares no pudieron ser utilizadas y los análisis de ADN tampoco ofrecieron resultados claros en un primer momento. Tampoco la autopsia logró determinar una causa concreta de la muerte, descartando indicios de violencia, agresión sexual, estrangulamiento o ahogamiento. Los forenses situaron el fallecimiento entre dos y tres semanas antes del hallazgo.
La identidad de la víctima no se confirmó hasta meses después, gracias al análisis de una pieza dental cuyo molde fue enviado a través de Interpol, permitiendo finalmente identificarla como Annabella Lovas, una mujer de 32 años originaria de Hungría conocida por su faceta como influencer.
Las pesquisas permitieron reconstruir parcialmente su trayectoria en las islas: habría llegado a Gran Canaria meses antes de su muerte y, según la investigación, atravesaba una situación de vulnerabilidad personal. De hecho, su desaparición ya había sido denunciada en noviembre de 2024 y el consulado húngaro la había catalogado como una persona en riesgo. Los agentes apuntan a que pudo quedarse sin recursos económicos y acabar en una situación precaria.
Aunque no se ha podido determinar con exactitud cómo murió, la principal hipótesis es que el cuerpo pudo ser arrastrado por una riada hasta el punto donde fue localizado. En el operativo participaron múltiples unidades, incluidos drones, helicópteros y efectivos especializados, en un caso que los propios investigadores han calificado como especialmente complejo. La familia ya ha sido informada del resultado de las diligencias.
