La pregunta de Renzo, el niño de seis años, que deja sin palabras al papa León XIV: “No es fácil encontrar la respuesta”

La pregunta de Renzo, el niño de seis años, que deja sin palabras al papa León XIV. Informativos Telecinco
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La visita del papa León XIV en Barcelona ha dejado momentos muy emotivos como su paso por el barrio del Raval donde ha podido escuchar a un niño, llamado Renzo de apenas seis años que dejó sin palabras al pontífice con unas de sus muchas y curiosas preguntas.

Algunas de ellas eran más fáciles de responder, como cuando le preguntó sobre si le gustaba el fútbol o si ya quería de pequeño tenía claro que quería ser papa. Al escucharlas, no solo León XIV ha contestado sonriendo, sino que todos los presentes se han reído al escuchar las palabras del pequeño hasta que Renzo ha querido resolver sus dudas de “por qué a unas personas les pasan cosas buenas y a otras personas la pasan cosas malas”, “por qué hay tantas personas que viven en la calle”, o si “Dios quiere que haya pobres y ricos”.

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Renzo es un niño que proviene de una familia migrante que ha atravesado muchas dificultades económicas y quizás de esta realidad venga sus dudas que ha querido resolver directamente con su Santidad. El papa León XIV le contestó amablemente que sí le gusta el fútbol, aunque él sea más de tenis y que de pequeño no sabía que quería ser papa, “pero sí que desde pequeño sentí el deseo de entregar mi vida a Dios”.

La pregunta que ha dejado sin palabras al papa

El resto de las preguntas no fueron tan fáciles de contestar, ni siquiera para León XIV que confesó que “no es fácil encontrar la respuesta” de por qué hay personas que sufren cosas malas y otras que tienen más suerte, pero afirmó que “Dios nunca abandona a ninguno de sus hijos, porque nos tiene preparada una alegría eterna donde ya no habrá tristezas ni dolor”.

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Pero la pregunta que rompió entre lágrimas a muchos asistentes fue cuando el inocente pequeño le preguntó al papa León XIV por qué había tantos abuelos que estaban solos en el mundo, para lo que el pontífice aprovechó para hacer un llamamiento desde Barcelona dirigido a todo el mundo: “No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores. Eso es algo muy triste. Tengamos nuestro corazón abierto a todos ellos y aunque no sean nuestros abuelos, no permitamos que se sientan solos ni desprotegidos”.