Telefónica dice adiós a su histórica sede de la Gran Vía, el primer rascacielos de España lleno de historias
Durante su casi un siglo de vida ha visto pasar guerras, celebraciones y ha recibido a muchas personalidades.
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Hay edificios que solo forman parte del paisaje y otros que terminan siendo parte de la historia. El de Telefónica, en Madrid, está en esa segunda categoría. Sí, fue el primer rascacielos de España y durante su casi un siglo de vida ha visto pasar guerras, celebraciones y ha recibido a muchas personalidades.
Tres años tardó en construirse Gran Vía 28, la sede de Telefónica en Madrid fue el primer rascacielos de España y el edificio más alto de Europa durante años. En él trabajaban 1.800 personas que necesitaron algo tan novedoso como un ascensor para acceder a sus 13 plantas. Desde aquí se hizo la primera llamada transoceánica. Alfonso XIII en 1928 hablaba con el presidente de EEUU y observaba desde la altura la Gran Vía los tranvías, los bares y los almacenes.
Tiene 89,30 metros de altura, distribuidos en 15 plantas, de techos altos. 3.000 toneladas de hormigón, tres millones de ladrillos, 4.000 de hierro, y 2.000 metros cúbicos de granito fueron necesarios para elevar este edificio de seiscientas sesenta ventanas. Los forjados del edificio se calcularon para resistir entre 800 y 1.000 kilogramos por metro cuadrado en las plantas destinadas a los conmutadores automáticos, frente a los 250 kilogramos habituales de una oficina convencional.
Y llegó la guerra, que se contó desde este edificio. Heminway o Dos Pasos mandaban desde aquí sus crónicas revisadas por el departamento de censura allá por 1936. Su sótano, hoy lleno de cables, sirvió de refugio para esquivar las bombas franquistas. A pesar de encajar el impacto directo de más de ciento veinte proyectiles pesados solo en el mes de octubre de 1936, el esqueleto metálico del rascacielos resistió con firmeza y los servicios telefónicos vitales de la capital nunca sufrieron una interrupción total.
Y pasaron los años, tantos que ahora se recuerda con nostalgia ese 2008 y la cola que se formó en Telefónica para hacerse con el primer iphone que se vendió en España.
El Ayuntamiento de Madrid no tiene constancia de un cambio de uso
El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, Borja Carabante, ha afirmado este viernes que no tienen constancia de que el uso del edificio de Telefónica de la calle Gran Vía cambie tras su venta, indicando que tanto el consistorio como el nuevo propietario del emblemático inmueble tienen que contribuir a garantizar su conservación.
Carabante ha explicado que, según la información de la que dispone el Ayuntamiento, el uso del inmueble se mantendrá, ya que el nuevo propietario lo alquilará a Telefónica. En este sentido, ha incidido en la importancia de que la propiedad cumpla con sus obligaciones de conservación. "Es una de las joyas arquitectónicas que existen en la ciudad de Madrid, un icono arquitectónico, especialmente ahí en esa calle tan simbólica de la Gran Vía", ha destacado.
El delegado ha recordado que se trata de un edificio dotacional y parte del patrimonio histórico de la ciudad, que actualmente alberga una pequeña tienda y las oficinas de la Fundación Telefónica.
Por ello, ha señalado que "todos tienen que poner de su parte" para garantizar que el inmueble mantenga su carácter de "icono" del patrimonio histórico y dotacional de Madrid.