Un experto en ciberseguridad, sobre la caída mundial de ChatGPT, Gemini o Grok: “Habrá más, no porque la IA sea frágil"

Sancho Lerena, CEO de una plataforma tecnológica y experto en gestión IT y seguridad explica por qué los servicios de IA atraviesan cortes de funcionamiento
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Durante varias horas del 3 de septiembre, aplicaciones y servicios como ChatGPT, Claude, Gemini o Grok reportaron caídas a nivel mundial: dejaron de funcionar y todavía se investigan las causas.
¿Por qué suceden este tipo de caídas? ¿Habrá más? ¿Cómo podemos proteger nuestros entornos digitales cuando esto sucede? Lo analiza Sancho Lerena, CEO de Pandora FMS y experto en ciberseguridad para la web de 'Informativos Telecinco'.
Pregunta: ¿Se había contemplado la posibilidad de que la IA cayese?
Respuesta: Claro. Cualquier sistema conectado puede caer. La IA no tiene ninguna propiedad mágica que la haga inmune a los problemas de infraestructura.
Lo preocupante es que estamos incorporándola muy rápido a procesos importantes y, muchas veces, sin pensar qué hacemos si deja de estar disponible durante una hora, un día o más.
P: ¿Será esta caída la última que veremos o, al contrario, es la primera?
R: Habrá más. Eso es seguro. No porque la IA sea especialmente frágil, sino porque detrás hay centros de datos, redes, APIs, balanceadores, bases de datos y proveedores cloud como en cualquier otro gran servicio digital.
Cuantos más usuarios y más procesos dependan de estas plataformas, más visible será cada caída. Cuando la gente adoptó la nube, sucedió exactamente lo mismo.
P: ¿Qué ha de pasar para que una IA se caiga? ¿Se vuelve a “reflotar” del mismo modo que Instagram u otras plataformas cuando se caen?
R: En esencia, sí. Una IA no vive flotando en Internet: se ejecuta sobre infraestructura física y software. Puede fallar la red, un centro de datos, una base de datos, la capacidad de cómputo o algún servicio del que dependa.
La diferencia es que una plataforma de IA tiene, además, una capa muy intensiva de computación y muchas dependencias entre modelos, APIs y sistemas de inferencia (que son los encargados de aplicar el conocimiento del algoritmo a las tareas destinadas a ello, para así poder ofrecer una respuesta).
Para recuperarla primero hay que localizar dónde está el fallo, aislarlo, redirigir tráfico o restaurar capacidad y comprobar que el servicio vuelve a responder correctamente.
Es parecido a recuperar cualquier plataforma grande, pero técnicamente puede ser bastante más complejo.
P: ¿Qué riesgos cometemos al depender de una tecnología que puede caerse y dejar inoperativas infraestructuras?
Si una empresa externaliza atención al cliente, programación, análisis, documentación o procesos internos en una IA que no es suya y esa IA cae, parte de la operación se para con ella. El problema viene dado cuando hay una dependencia con el servicio basado en IA: la interrupción es inmediata y, sin previo aviso, montar una alternativa (y hacerlo de forma rápida) es imposible.
Por eso es tan importante si se implementa una estrategia de IA, hacerlo con una arquitectura que no dependa de un sólo proveedor, incluso incorporando elementos que no estén basados exclusivamente en la nube.
P: ¿Es posible tener algoritmos de IA y chatbots ejecutándose en local, dentro de nuestros dispositivos y sin que dependan de conexión a internet? ¿Serviría esto para evitar depender de que la red se caiga?
R: Sí. Hay modelos que pueden ejecutarse en servidores propios e incluso en algunos ordenadores sin salir a Internet. Necesitas capacidad de cómputo, modelos preparados para funcionar en local y una infraestructura bien montada.
Eso reduce mucho la dependencia de terceros y permite seguir trabajando si falla la conexión o un proveedor externo. El coste es que tienes que mantenerlo tú y no tendrás la misma potencia que con un servicio externo en la nube, pero siempre debería considerarse como mecanismo preparado para evitar fallos si se interrumpe el servicio con otro proveedor.
