El dueño de un bar de Gijón, multado con 7.000 euros por no impedir un abuso sexual en su local

El dueño de un bar de Gijón, multado con 7.000 euros por no impedir un abuso sexual en su local
Una imagen de los juzgados de Gijón
  • El presunto autor de los abusos no ha podido ser juzgado por estar en paradero desconocido.

  • El juez ha apreciado un delito de omisión del deber de impedir o promover la persecución de delitos

  • Uno de los clientes le quitó el móvil y la cartera, la hizo tocamientos e intentó que le hiciera una felación

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No intervenir para impedir un abuso sexual en su bar le ha salid caro al dueño de una bar en Gijón. Nada menos que 7.000 euros de multa. El hombre deberá indemnizar a la mujer, que se encontraba en su establecimiento en estado de embriaguez con 2.000 euros. Además, el juez le impone una multa de 5.040 euros, al apreciar un delito de omisión del deber de impedir o promover la persecución de delitos. Se da la paradoja de que el presunto autor de los abusos no ha podido ser juzgado por estar en paradero desconocido, según La Nueva España.

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Los hechos tuvieron lugar durante la mañana del 27 de julio de 2017. Sobre las siete y media, una mujer de 29 años de edad entró en el local de la calle Almacenes, donde permaneció hasta las once menos cuarto consumiendo varios chupitos y copas de bebidas con alta graduación alcohólica. La joven llegó a caerse al suelo. Viendo el estado en el que se encontraba la mujer, lejos de ayudarla, un cliente que se encontraba en el local, tras quitarle a la víctima el teléfono móvil y la cartera, procedió a hacerle tocamientos de naturaleza sexual. En un momento dado, se bajó los pantalones, se masturbó e intento que la joven le hiciera una felación, algo que ella consiguió evitar, pese a su situación. El responsable del bar no impidió este ataque contra la libertad sexual, pese a que, según la sentencia, “bien pudo evitarlo sin riesgo propio ni ajeno, permitiendo con su pasividad actuar libremente al abusador”.

La defensa del dueño del establecimiento pidió, sin éxito, la nulidad de las grabaciones de las cámaras de seguridad como prueba de cargo. Las imágenes dejan claro que la mujer no quería tener ninguna relación con el hombre tal y como argumentó el dueño del local.