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Otra víctima de las nuevas tecnologías. Haciendo caso omiso de las advertencias de no hacerse ni compartir imágenes subiditas de tono con una cámara con conexión a Internet, una supuesta Scarlett se ha inmortalizado como Dios la trajo al mundo y ahora, alguien ha robado de su teléfono esas imágenes y las ha difundido por la red, dejando que todo el mundo vea uno de los desnudos más deseados.

