Un joven traumatizado por la muerte de su madre a manos de su padre es atropellado por un tren
La investigación concluye que "quería reencontrarse con su madre"
Tenía cuatro años cuando su padre violó y mató a su madre
Jamie McKitten saltó desde el andén y se puso a andar por las vías
Un joven de 17 años del condado de Durham (Inglaterra), traumatizado desde pequeño por la muerte de su madre a manos de su padre, ha sido atropellado por un tren. Según la investigación, Jamie McKitten "quería reencontrarse con su madre".
Tenia solo cuatro años cuando su padre, Stuart Cummings, violó y golpeó brutalmente hasta la muerte a su madre, Kelly, en 2008, mientras él se escondía en su habitación. El progenitor fue condenado a cadena perpetua, pero el dramático suceso atormentó a Jamie durante toda su vida.
En una declaración la abuela materna de Jamie, Shelley, quien se hizo cargo suyo tras la muerte de su madre, dijo que le escuchaba llorar por la noche. "Decía cuánto quería estar con ella y lloraba por la noche, no podía recordar el sonido de la voz de su madre. Sentía mucho odio por su padre", rememora la abuela.
Hablando sobre la relación de su hija con el padre de Jamie, Shelley dijo: "La relación entre mi hija y Stuart no era buena. Stuart estaba a menudo con otras mujeres y era un padre abusivo. Una vez encerró a Jamie en su habitación mientras tenía otra mujer en la casa".
La asistente forense Leslie Hamilton leyó un informe de la BBC sobre la sentencia de Cummings y destacó una declaración del juez que dijo que los efectos psicológicos a largo plazo debieron ser "profundos y traumáticos". De hecho, afectó a su comportamiento en el colegio, acumulando varias expulsiones.
"El comportamiento de Jamie era de altibajos, cuando se sentía deprimido se enfadaba mucho. Solía destrozar cosas. "A medida que crecía, era más capaz de reconocer su enojo y se alejaba para calmarse. Cuando estaba tranquilo era encantador, no se podía desear un chico más agradable", cuenta Shelley.
Alcohol, cannabis y cocaína
La noche de su muerte, Jamie había estado en Chester Park con amigos y había llamado a sus abuelos para pedirles que lo recogieran. Sin embargo, el abuelo se había tomado dos latas de sidra, así que Jamie decidió caminar hasta casa. Fue la última conversación que tuvieron.
Según testigos, ese día Jamie había estado bebiendo y se había a un río con su teléfono móvil en el bolsillo. Fue visto a las 9:48 caminando hacia la estación. Poco después saltó desde el andén y se puso a caminar por las vías cuando venía un tren.
El examen post-mortem reveló la causa de su muerte como múltiples lesiones compatibles con ser atropellado por un tren. Un informe de toxicología mostró rastros de alcohol, cannabis y cocaína. La asistente del forense Leslie Hamilton registró una conclusión de suicidio diciendo: "Para mí, lo más notable es que se para un minuto y medio en la vía y luego cruza al otro carril justo cuando se acerca el tren. Creo que Jamie deseaba quitarse la vida, pudo pararse en la misma posición y cruzar con determinación".










