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Caso Marta del Castillo

Las nueve zonas donde puede aparecer el cadáver de Marta del Castillo

Estas son las zonas donde se reactiva ahora la búsqueda de Marta del Castillo. Telecinco.es
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'El programa de Ana Rosa' ha tenido acceso a los nuevos informes de la armada, que determinan nueve zonas en las que podrían aparecer los resto de Marta del Castillo, zonas donde se ha reactivado la búsqueda por orden del juez. Los forenses buscan pequeños restos óseos o articulaciones de Marta del Castillo, así como el cenicero que utilizó Carcaño en el asesinato y que posteriormente reconoció al juez que tiró al río.

La zona acotada del Guadalquivir para la nueva búsqueda, conocida como la dársena o Río Muerto, es la más próxima desde la casa de la calle León XII donde vivía Carcaño. Además, los padres de Marta del Castillo recuerdan que era una zona a la que su hija solía ir con sus amigos.

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Un sónar para 'barrer' el lecho del río

Dos botes de la armada han sido los encargados de realizar un mapa del suelo del río Guadalquivir en esa zona acotada, mediante el uso de un sónar de barrido lateral. El uso de esta tecnología podría sacar a la luz restos depositados en el lecho del río, que después podrían ser localizados con precisión por los buzos. Ellos serán los encargados, tras recabar esta información, de revisar nueve zonas concretas que han sido seleccionadas por distintas razones.

Aunque ya se había realizado una inspección en el Guadalquivir, desde el puente de Camas hasta la desembocadura, no se había utilizado esta tecnología para mapear el lecho del río, ni los buzos habían acotado estas zonas 'calientes' que han sido elegidas tras los distintos testimonios de los acusados.

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Un caso que se resiste a cerrarse

Ocho años después de la desaparición de Marta del Castillo, la investigación sigue atrapada en un bucle de versiones contradictorias, búsquedas infructuosas y rectificaciones judiciales. La falta de un hallazgo concluyente (el cuerpo) ha convertido el caso en una herida abierta tanto para la familia como para la opinión pública, que asiste periódicamente a nuevos intentos por reconstruir un crimen ya juzgado pero nunca del todo esclarecido. Cada reapertura de una línea de búsqueda es, al mismo tiempo, un ejercicio de esperanza y de desgaste.

En ese contexto, la reactivación de los rastreos en el Guadalquivir no responde solo a un avance técnico, sino también a la necesidad judicial de agotar todas las hipótesis con medios más precisos. La incorporación de informes de la Armada y tecnología sonar marca un punto de inflexión respecto a búsquedas anteriores, muchas de ellas basadas en declaraciones poco fiables. Para los padres de Marta, pero también para un sistema judicial cuestionado por la duración y los vaivenes del proceso, localizar cualquier resto supone algo más que una prueba material: es la posibilidad de cerrar, al fin, un duelo suspendido durante demasiado tiempo.