Crimen

Celos, odio y resentimiento: la masacre del Domingo de Pascua que acabó con 11 miembros de una familia en Ohio

James Ruppert, el autor de la masacre del Domingo de Pascua en Hamilton, en Ohio. RRSS
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El 30 de marzo marca una fecha en el calendario de la crónica negra de Estados Unidos que todavía permanece en la memoria de muchos. Hace 51 años, en 1975, la tragedia sacudió a Hamilton, una localidad de Ohio cuya identidad está forjada por el valle fluvial del río Great Miami y sus colinas fértiles.

En este escenario, hoy recordado por su calma y su entorno verde, un hombre llamado James Ruppert perpetró lo que se considera una de las mayores masacres familiares en la historia del país, matando a sangre fría a 11 de sus familiares cuando se preparaban para un acto de celebración.

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Esta reconstrucción detalla las horas previas al suceso, el perfil del asesino y el impacto duradero de la tragedia en la casa ubicada en la Avenida Minor, 635.

James Ruppert, el autor de la masacre del Domingo de Pascua

James Urban Ruppert, nacido en 1934, creció bajo la sombra de un padre violento que murió cuando él tenía 12 años y una madre, Charity, con la que siempre tuvo una relación tirante. Además, tenía un hermano mayor, Leonard Jr., que personificaba todo lo que él no era: exitoso, deportista, con un título de ingeniería y una familia numerosa con Alma, una mujer que siempre le había gustado a James. Eso le provocaba odio, recogen fuentes como 'Fox 19'.

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La vida de James fue complicada. Apenas tenía amistades y solía acudir solo a la biblioteca. Era una persona modesta, tranquila y callada. En los estudios intentó formarse en varias disciplinas, hasta que quiso ejercer como dibujante. Sin embargo, en 1975 estaba desempleado, soltero y vivía con Charity, de quien dependía económicamente, como confirmó 'NBC'. La situación era límite. Había perdido sus ahorros en el colapso del mercado de valores de 1973-1974 y estaba endeudado con su hermano y su madre. Ella, de hecho, le dio un ultimátum días antes del crimen, advirtiéndole de que tendría que irse de casa si no encontraba trabajo.

Los investigadores situaron el posible detonante del crimen en ese contexto de ruina económica. Según la fiscalía, existía una herencia valorada en unos 300.000 dólares de la época (más de 1,5 millones actuales), lo que habría llevado a Ruppert a planear la eliminación de todos los herederos directos para quedarse con el patrimonio. El fiscal John Holcomb aseguró que los asesinatos formaban parte de “un plan maestro” para ser declarado inimputable, ingresar en una institución psiquiátrica y, una vez considerado cuerdo, recuperar la libertad con el dinero, tal como recoge 'The New York Times'. La defensa, por su parte, sostuvo que actuó bajo una psicosis paranoide agravada por el alcoholismo.

Un 30 de marzo sangriento

Un día antes del crimen, el 29 de marzo, justo cuando Ruppert cumplió 41 años, varios testigos afirmaron haberle visto practicando tiro al blanco en la orilla del río. Además, por la noche visitó un bar y habló con una empleada sobre la necesidad de "resolver un problema" con su madre.

El 30 de marzo de 1975, Estados Unidos celebraba el Domingo de Pascua (Easter Sunday), también conocido como Domingo de Resurrección. Aquel día, su hermano Leonard Jr., su cuñada Alma y sus ocho hijos habían ido de visita al domicilio familiar de Hamilton para comer. Todo transcurría con normalidad, pero un comentario sobre un coche, aparentemente inocente, desató la furia de Ruppert, quien interpretó la pregunta como un juicio y una humillación.

Sobre las 18:00 horas, cuando sonaban las campanas de una iglesia cercana, Ruppert salió de su habitación armado con tres pistolas y un rifle a la espalda. Bajó las escaleras hacia la cocina y, de forma sigilosa, disparó a su hermano, perforándole el cráneo. Acto seguido, giró bruscamente hacia un lado y acabó con la vida de su cuñada Alma. Charity, su madre, trató de detenerle, pero la mató con varios disparos en el pecho y la cabeza. Posteriormente, mató a sus sobrinos. Primero a David, de 11 años; Teresa, de nueve; y Carol, de 13. Luego buscó al resto, que se habían escondido por la casa, y los asesinó uno a uno cuando les encontró. Eran: Leonard, de 17 años; Michael, de 16; Thomas, de 15; Ann, de 12; y John, de cuatro. La matanza duró menos de cinco minutos. Hubo alrededor de 40 disparos. Ruppert remataba en el suelo a cualquiera que aún mostrara signos de vida.

La investigación y el juicio

Tras los disparos, Ruppert permaneció durante cerca de dos horas tumbado en un sofá. Según el testimonio de un psiquiatra, llegó a plantearse el suicidio, pero lo descartó al considerarlo un "pecado mortal". Finalmente, llamó a la policía y confesó lo ocurrido. El proceso judicial se prolongó durante años y obligó a celebrar tres juicios. El criminal se llegó a enfrentar a la pena de muerte, pero no hubo unanimidad entre los jueces.

En 1982, Ruppert fue declarado culpable del asesinato de su madre y su hermano, concluyendo que hubo una motivación racional y lucrativa. En cambio, fue absuelto por razón de demencia en relación con los otros nueve homicidios. Recibió dos cadenas perpetuas consecutivas y se le denegó la libertad condicional en varias ocasiones. El 4 de junio de 2022, murió por causas naturales en el Centro Médico Franklin del sistema penitenciario en Columbus a los 88 años, mientras cumplía condena.

La masacre de James Ruppert en 1975 está considerada el tiroteo familiar más letal ocurrido en una sola vivienda y en un único episodio en Estados Unidos. A menudo se compara con el caso de Ronald Gene Simmons, que asesinó a 14 familiares en 1987, aunque lo hizo a lo largo de casi una semana y no en cuestión de minutos, como en Hamilton. Décadas después, la casa donde se produjo la matanza fue adquirida por una mujer que ha residido allí sin incidentes, según informó 'WCPO'. Este aniversario presenta además una curiosidad temporal: el crimen ocurrió el 30 de marzo de 1975, que coincidió con el Domingo de Resurrección. En 2026, esa misma fecha cae en Lunes Santo, mientras que la Pascua se celebra el 5 de abril, ya que el calendario litúrgico depende de los ciclos lunares y varía cada año.