La Guardia Civil encuentra ferralla, dos garrafas y maderas flotando en el zulo en el que podrían haber encerrado a Esther López

Todo lo que había en el zulo donde podría haber estado Esther López. Informativos Telecinco
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El nuevo propietario de la vivienda de la familia de Óscar Sanz, el sospechoso principal en el caso de Esther López, ha descubierto un sótano oculto en el suelo de una de las habitaciones de la casa situada en la finca El Romeral de Traspinedo, Valladolid. Estaba haciendo reformas en la casa cuando apareció un zulo y decidió ponerlo en conocimiento de la Guardia Civil.

Según informa el medio ‘El Norte de Castilla’, el nuevo propietario detectó que había humedades en el chalé, por lo que se puso a picar las baldosas en el suelo de una habitación donde había dos literas y tras retirar el material se encontró una trampilla, la cual conducía a un sótano “que no aparecía en los planos de la casa”. Al recibir el aviso, dos agentes de Tudela de Duero fueron hacia la vivienda a comprobar lo que decía el actual propietario. Una vez allí acordonaron la zona y esperaron a que llegasen los especialistas.

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Las autoridades comprobaron que, para acceder al sótano oculto, había que bajar una escalera metálica muy oxidada por la humedad. En total, son siete peldaños los que hay que bajar para llegar hasta la supuesta bodega que la familia de Óscar tenía en la casa. Algunos vecinos que conocían el domicilio han afirmado que esta habitación existía desde hace 30 años. Pero este hallazgo resulta clave en la investigación de la muerte de Esther López.

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Cotejan los restos hallados en Esther y las pruebas recogidas en el zulo

Los agentes a cargo del caso tratan de comprobar si los restos hallados en el cuerpo de la víctima son compatibles con las pruebas recogidas en la primera inspección realizada por los agentes dentro del cuarto oculto. Además, han compartido imágenes de la habitación y detalles sobre el desarrollo del caso: “En el sótano se observa un nivel de agua de unos 30 centímetros, junto a restos de ferralla, dos garrafas, maderas flotando y lo que parece ser una bomba de extracción de agua”.

Describieron la habitación como una sala de no más de 12 metros cuadrados por dos metros y medio de altura, sin una suelo acondicionado y firme. Por el momento, el caso sigue teniendo muchas incógnitas que no permiten saber con certeza dónde estuvo Esther desde que fue atropellada hasta que murió un día después, debido a las graves lesiones y las malas condiciones en las que se encontraba hasta su muerte. Sin embargo, nadie sabe todavía dónde estuvo la víctima agonizando tantas horas, pero la aparición de este zulo podría resolver el caso.