Los registros previos en el chalé de Óscar, el sospechoso de la muerte de Esther López en Traspinedo: casi 500 muestras recogidas sin resultados incriminatorias

El reciente hallazgo de un espacio oculto en el inmueble de la urbanización El Romeral de Traspinedo vuelve a reactivar las inspecciones en el lugar
La defensa de Óscar, el presunto asesino de Esther López, señala que el zulo del chalé era “una bodega" y "llevaba años cerrada"
El caso relacionado con la muerte de Esther López en Traspinedo, Valladolid, hace ya cuatro años, ha vuelto a dar un giro después de que se halla conocido que existía un espacio oculto en el chalé familiar de Óscar, el principal sospechoso y acusado del crimen que acabó con su vida. Ha sido el nuevo propietario del inmueble, que fue vendido recientemente, el que lo ha descubierto debajo de la cama de una litera y oculto por las baldosas después de iniciar una reforma. En el lugar, en abril de 2022, investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil realizaron una intensa inspección, pero no se llegó a reparar en ese punto, que ahora ha motivado que se vuelva a realizar un exhaustivo registro en busca de nuevos hallazgos.
Entonces, cuatro años atrás, los efectivos de la Benemérita no encontraron resultados incriminatorios concluyentes, aunque sí pudieron concluir algo muy importante: Esther López pudo estar en esa vivienda en algún momento.
Los registros previos en el chalé familiar de Óscar, acusado de la muerte de Esther López
Fue entre los días 9 y 12 de abril de 2022 cuando agentes de la UCO, junto al Equipo Especial de Inspecciones Oculares (ECIO) y al Grupo Cinológico, con unidades caninas adiestradas para la detección de restos cadavéricos, inspeccionaron el chalé familiar de Óscar, ubicado en la urbanización El Romeral de Traspinedo.
Durante esos días tomaron casi 500 muestras, siendo aproximadamente una veintena las que albergaban vestigios que confirmaban que Esther pudo estar allí, tal como recoge el medio El Norte de Castilla, que apunta que, aunque la UCO trabajaba con la hipótesis de que Óscar pudo haber escondido en algún lugar del inmueble el cuerpo de la víctima, no encontraron resultados incriminatorios que así lo probasen.
Los agentes, con esa premisa, lo que trataban era de descubrir dónde tuvo el presunto responsable de su muerte el cadáver en ese tiempo que transcurrió desde que se denunció la desaparición de Esther, el 12 de enero de 2022, hasta el 5 de febrero en que apareció muerta en una cuneta contigua a una carretera en dirección a su pueblo. Fueron 24 días los transcurridos hasta que fue hallado allí, en un punto que, según la investigación, Óscar presuntamente habría elegido tras observarlo con su vehículo hasta 13 veces.
Por todo ello, la inspección de esa vivienda podía ser trascendental para la investigación del caso, pendiente de juicio, y lo sigue siendo también ahora, cuando se vuelve a centrar el foco en el inmueble tras el hallazgo de ese espacio oculto que ha sido referido como un “zulo”, pero que los vecinos definen como una “bodega” que llevaba allí, de hecho, desde hace mucho tiempo. “Desde hace 30 años”, según refieren estos últimos.
Restos de sangre, cigarrillos, pelos y otros restos biológicos en los registros en Traspinedo
Pese a ello, esa “bodega” no fue advertida durante los registros, que encontraron no obstante las primeras muestras relevantes ya desde ese 9 de abril de 2002 con el hallazgo, en el porche techado, de posibles restos de sangre en las fundas de los reposabrazos de un sillón y en el asiento de una silla. Además, también localizaron restos de una fibra en el pasillo y en la cocina de la vivienda examinaron el cubo de la basura, donde encontraron un paquete de tabaco con cuatro colillas y un cigarro de liar; material susceptible de pruebas de ADN.
Según indica el medio El Norte de Castilla haciéndose eco de las actas de entrada y registro relativas a la inspección del chalé, –algo que se realizó en presencia de Óscar y ante lo que supuestamente se mostró colaborativo–, en el primer dormitorio registrado se hallaron once pelos y se cogió también una muestra de un edredón con posibles restos biológicos.
Junto a ello, en un segundo habitáculo se hallaron más fibras y se recortó otra parte de un edredón con una mancha negra, mientras en un tercer dormitorio no se hallaron muestras relevantes para la investigación, siendo justo éste donde se escondía ese supuesto espacio oculto que ahora está en el foco del caso ante un posible giro.
De igual modo, en una caseta del baño de la piscina del chalé se hallaron también algunos pelos para su análisis, mientras la unidad canina peinaba también los exteriores de la finca.
Al tiempo en que los investigadores también trataron de medir la cobertura de telefonía y wifi para tratar de determinar si los teléfonos de Óscar y Esther pudieron coincidir en ese punto, otros equipos seguían inspeccionando más lugares del inmueble, detectando nuevos restos, como el hallado en un cuarto de herramientas, donde encontraron manchas o pigmentos azulados de las que también tomaron muestras. Además, en la depuradora de la piscina también se hallaron otros restos, pero en la comparativa con un pigmento hallado en los pantalones de Esther López también los agentes encontraron un resultado negativo.
Un merendero, la entrada a la parcela y el porche techado: los puntos marcados por la unidad canina
Con todo, los perros marcaron tres puntos clave en los registros: un merendero, la entrada de la parcela y el porche techado. Sin embargo, tras la tomar de más muestras, el registro terminó el 12 de abril de ese 2022 sin resultados concluyentes.
Ahora, cuatro años después, tras el hallazgo de ese espacio oculto en la vivienda que los investigadores no vieron, será fundamental si los restos biológicos que recoja la nueva inspección de criminalística son de Esther o son compatibles con la pintura azul o las fibras halladas en su ropa. Ello podría reafirmar que estuvo allí, es decir, arrojar más pruebas contra Oscar como acusado del asesinato.
Los agentes, en ese sentido, siguen en la búsqueda de ese lugar donde Esther pudo agonizar, dado que no murió en el atropello a 45 kilómetros por hora y acelerando que fue reconstruido con el GPS del móvil de Óscar y su vehículo conectado al Bluetooth, según sostiene la Fiscalía. El Ministerio público apunta que Óscar presuntamente la introdujo malherida en el maletero y la dejó morir en algún lugar que se investiga al sufrir un shock por la hipotermia y el consumo de tóxicos. Por eso, la inspección de esa bodega puede ser clave.
