Las nuevas pruebas obtenidas en el registro de la casa de Óscar donde pudo esconder a Esther López: "El agua ha salido muy limpia"
El registro de 15 horas ha finalizado en la vivienda de Traspinedo, aunque sin grandes revelaciones para el caso hasta ahora
El primer análisis en el zulo de Óscar reduce la posibilidad de que Esther López estuviera en el sótano
La Guardia Civil ha finalizado este viernes la inspección de la vivienda que perteneció a Óscar Sanz, el principal acusado por la muerte de Esther López, tras descubrirse la existencia de un sótano en una de las habitaciones. Los agentes han analizado durante 15 horas la vivienda, centrándose hoy en una de las habitaciones y en el subsuelo donde estaba la bodega.
Tal y como informa en el vídeo el periodista Álvaro Lantada, en su interior había una bomba de extracción, garrafas, madera flotando y hasta 30 centímetros de agua muy limpia. Los agentes han recabado pruebas, aunque no demasiadas, según la abogada del acusado. Unas pruebas que, bajo su punto de vista no van a arrojar nada nuevo al caso, aunque para eso habrá que esperar a los análisis científicos.
Óscar Sanz, aconsejado por su defensa, ha decidido no estar presente en este segundo y último día de registro en Taspinedo. La UCO, según ha podido saber Informativos Telecinco, considera que el zulo no se habría utilizado para ocultar el cadáver, según esta primera inspección.
El espacio presenta importantes limitaciones: aunque cuenta con unos 12 metros cuadrados, el acceso se realiza a través de una trampilla de aproximadamente 50x50 centímetros. Esto dificultaría introducir a una persona en su interior, especialmente si, como se ha planteado en algunas hipótesis, Esther aún estuviera con vida tras el atropello. Además, si el cuerpo hubiera sido trasladado allí durante una sola noche, el tiempo necesario para retirar las baldosas selladas y completar la maniobra no encajaría con la cronología conocida.
Los investigadores ven prácticamente inviable trasladar un cuerpo por las escaleras hasta ese espacio. Incluso en el caso de que hubiera sido empujado o dejado caer, las lesiones resultantes no coincidirían con las recogidas en la autopsia. Tampoco encaja la hipótesis de una posterior extracción del cadáver desde el zulo para trasladarlo hasta la cuneta donde finalmente fue hallado.