La falta de recursos hizo que Alejandra no testificara contra su expareja y se rebajó el nivel de protección: la mató el día después del auto del juez

Alejandra decidió no testificar contra su expareja de la que se estaba divorciando, aceptando su promesa de que abandonaría el domicilio familiar
El asesino de su expareja en Seseña atacó antes al hijo de ésta, que fue encontrado herido bajo una furgoneta
El crimen machista de Seseña, Toledo, vuelve a mostrarnos la vulnerabilidad excesiva de muchas mujeres con falta de recursos y arraigo que no culminan su procesos de denuncias por violencia de género ante el miedo a quedar desatendidas. Ese ha sido el caso de Alejandra asesinada presuntamente por su expareja, tras intentar matar minutos antes a su hijo de 20 años en la calle.

Alejandra había denunciado por malos tratos a su pareja de la que se intentaba separar, pero la dependencia económica y la falta de arraigo hizo que siguieran viviendo juntos. Días antes del crimen se celebró el juicio y llegaron a un compromiso ante el juez: él se marcharía de casa.
Pérdida de la protección
Era un engaño. En ese momento Alejandra no declaró contra él y perdió la protección que le otorgaba una valoración de riesgo medio. Se bajó el riesgo en el sistema viogen.
El auto del juez se dictó el día anterior al crimen El agresor volvió para matarla. Al primero que encontró fue al hijo de Alejandra, de 20 años, en la parada del autobús. Lo atacó con una soga, le intentó estrangular y lo dejó malherido. Los vecinos dieron el primer aviso, a las 5.40 de la mañana. A las 6 se recibió un segundo aviso de los vecinos, una mujer pidiendo auxilio porque la querían matar. La patrulla que acudió no encontró a ningún vecino ni localizó la vivienda en la que Alejandra ya estaba muerta

Fue el hijo de la asesinada quien identificó a su agresor cuando recuperó la conciencia en el hospital. Lamentablemente, cuando los agentes acudieron a la vivienda de Alejandra encontraron su cuerpo acuchillado y a su presunto y expareja, ahorcado.
