Uno de los Ertzaintzas confiesa que las heridas de Lukas Agirre "eran incompatibles con la vida": "Tenía el cuello abierto"

Uno de los Ertzaintzas confiesa que las heridas de Lukas Agirre "eran incompatibles con la vida". Europa Press
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Cuando los agentes de a Ertzaintza llegaron, ya era demasiado tarde para Lukas Agirre, doblemente apuñalado en el cuello y pese a los esfuerzos de los agentes y los sanitarios para tratar de taponar las graves heridas y reanimar al joven de 24 años, no pudieron hacer nada para salvarle la vida.

Los cuatro primeros policías que atendieron al joven aquella madrugada del día de Navidad de 2022 han declarado este martes en la Audiencia de Gipuzkoa, donde han afirmado que “las heridas que tenía Lukas eran incompatibles con la vida. Eran de bastante gravedad, con un corte muy muy profundo en el cuello.

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Los agentes afirman que las heridas eran muy profundas

Ambos han afirmado que las cuchilladas que recibió Lukas en el cuello eran muy profundas y que el chico “tenía el cuello abierto”, según ha recogido en declaraciones el medio 'El Diario Vasco'.

Es la tercera jornada que se celebra del juicio por la muerte de Lukas y este miércoles comparecerán el miércoles otros dos agentes. Por el momento se ha conocido que mientras una amiga de Lukas trataba de taponarle la herida, un Ertzaintza recogió del suelo un móvil, un manojo de llaves y una cartera, que resultó ser del cooperador necesario en el crimen.

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Sobre el acusado de matar al joven

Los testigos que se encontraban cerca de Lukas afirmaron que se trataba de un chico que vestía con una “cazadora negra con una calavera de plata en la espalda”. A pocos metros del lugar de los hechos se encontraba una zapatilla izquierda que resultó ser del presunto autor de los navajazos a quien algún testigo pudo reconocer por su nombre y sus apellidos. Las cámaras de seguridad de algunos establecimientos, situaron a los tres procesados huyendo por la carretera contigua a la calle Camino.

Ibai Poveda Aguirre tiene 24 años. Ha pasado su primera noche en el centro penitenciario de Martutene, acusado de matar a Lukas Agirre la madrugada del 25 de diciembre. El agresor fue detenido por la Ertzaintza. Llevaba una pulsera telemática para controlar sus movimientos ya que tiene una orden de alejamiento en vigor hacia su expareja, antecedentes por violencia de género y por quebrantamiento de condena. El juez decretó su ingreso provisional en prisión el pasado 28 de diciembre.