Renfe

Un médico salva la vida a una pasajera en el AVE al inyectarle adrenalina que llevaba otro viajero: "No podía hablar"

Bruno Martínez, médico ourensano que el pasado fin de semana salvó la vida a una pasajera del AVE
Bruno Martínez es médico oftalmólogo a punto de comenzar su segundo curso como residente en el Hospital Álvaro Cunqueiro. CEDIDA
  • La joven estaba a punto de sufrir un shock anafiláctico tras comer sushi

  • Este médico reclama que haya adrenalina en el botiquín de los trenes porque "puede salvar una vida"

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Ourense Bruno Martínez, médico ourensano, residente de oftalmología en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, volvía el pasado fin de semana en tren de A Coruña a Ourense , después de acudir a un congreso de oftalmología. Parecía un viaje de vuelta tranquilo, pero no sabía que en ese trayecto acabaría salvando una vida. 

El tren circulaba entre A Coruña y Santiago cuando un aviso por megafonía le alertó en medio de la sobremesa. Pasadas las cuatro de la tarde se solicitaba la presencia urgente de un médico en el vagón 6. Bruno viajaba en el vagón 10 y no se lo pensó. Se levantó de su asiento hasta llegar al lugar donde se encontraba una situación de extrema emergencia. En su asiento estaba una joven, acompañada de una amiga, y rodeadas del personal de Renfe. “Ella no podía hablar”, cuenta, “tenía la cara completamente roja”. Bruno explica que la joven presentaba síntomas alarmantes de un “angioedema orofacial severo, tenía el rostro completamente hinchado, la lengua inflamada y una incapacidad casi total para hablar”, detalla, “y también una urticaria en el brazo derecho”. 

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“El riesgo de vida era inminente”, pensó Bruno. Esta inflamación produce una vasodilatación periférica que puede derivar en un shock distributivo y, lo más grave, “el compromiso de la vía aérea por el edema", según explica el médico. La paciente, como contó su amiga, había comido sushi apenas una hora antes de subirse al tren, y ya tuvo algunos síntomas antes, en la estación. 

El riesgo era inminente y pidieron adrenalina para inyectársela

Cuando la acabó de explorar apareció otro médico, también oftalmólogo que casualmente volvía del mismo congreso. “Era una emergencia”, recuerda, “y dada la situación, el riesgo de vida era inminente, así que decidimos que había que inyectarle adrenalina por vía intramuscular”, relata, pero se encontraron con la desagradable sorpresa de que, al pedirla al personal del tren, les dijeron que en no la tenían en el botiquín. 

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 Los dos médicos pidieron entonces al personal que reclamara por megafonía a ver si algún pasajero llevaba adrenalina encima, y curiosamente fue otro oftalmólogo, que también volvía del mismo congreso, quien apareció con la suya. “La llevaba siempre encima porque era alérgico a las nueces”, cuenta Bruno. Además, después le proporcionaron también Salbutamol y corticoides, que también les cedieron otros pasajeros del convoy. 

De no haber coincidido con un médico que llevaba consigo esta medicación, este joven oftalmólogo ourensano ya pensaba en el “plan B”:  "Tendríamos que haber intentado una cricotiroidotomía de urgencia” , es decir abrirle la garganta de la paciente, para evitar su muerte por asfixia. Una intervención extrema en la que Bruno y sus colega oftalmólogo se llegaron a plantear durante unos segundos hasta que apareció el tercer médico con la adrenalina en la mano. 

Reclaman que haya estos medicamentos en el botiquín de los trenes

“Gracias a los pasajeros y a que uno tenía la adrenalina intramuscular, pudimos salvarle la vida a esta chica, porque en el tren no había, y es algo que debería ser habituales en lugares donde se junta una cantidad de gente, igual que ya hay desfibriladores, porque con su uso que es muy sencillo, puede salvar vidas”, reclama Bruno. 

Los tres oftalmólogos se hicieron una foto como recuerdo de lo que pasaron juntos en el tren

El tren llegó unos minutos después a la estación de Santiago y allí la joven, algo más recuperada, pudo ser atendida por personal sanitario que se desplazó en una ambulancia. Bruno no ha podido localizar a la joven ni saber cómo se encuentra ahora pero espera que esté recuperada. "Si no conseguimos la adrenalina el resultado hubiese sido bastante peor”, recuerda. 

Del atribulado viaje del fin de semana que por suerte acabó bien guarda además ahora además de la historia de su hazaña como héroe inesperado, una foto de recuerdo con sus colegas oftalmólogos a los que conoció en esta inesperada aventura.