El asesino de Figueres entró junto a la víctima en una tienda para comprar vino: 45 minutos después la mató en plena calle
"Ella bastante retraída, unos pasos atrás y con los brazos cruzados. Como obligada a estar ahí", declara la dependienta de la tienda en la que entraron
El hombre que mató a su expareja en plena calle en Figueres, Girona, se lavó las manos en una fuente tras el crimen y varios vecinos intentaron confrontarlo
Un hombre mató a su expareja en Figueres, Girona, quebrantando por segunda vez la orden de alejamiento que tenía sobre la víctima y a la que apuñaló en plena calle. Había salido en libertad un día antes, después de haber cumplido una pena de seis meses en prisión por episodios de maltrato que denunció la mujer.
Este crimen es uno más que se suma a la lista de mujeres que ya habían denunciado a sus maltratadores y que a pesar de constatar un caso de violencia de género, son asesinadas. El reportero Alberto García informa en directo desde Figueres sobre el debate que ha generado su caso entre las calles de la localidad, y "cuyos vecinos siguen conmocionados" por la muerte de la víctima.
De hecho, ellos han sido los que han pedido que se endurezcan las leyes o se apliquen de manera contundente, confesando que la víctima se "sentía desprotegida" y que seguía siendo amenazada por el individuo que le quitó la vida un día después de haber salido de prisión tras haber cumplido una condena de seis meses por haberla agredido.
Las imágenes captadas por una cámara de seguridad minutos antes del crimen
Antes del crimen, unas cámaras de seguridad de un establecimiento en el que entraron, les grabó juntos y la dependienta ha confesado para el equipo de Informativos Telecinco que la víctima y el agresor compraron vino "45 minutos antes" de que la matase en plena calle y que él "estaba como colocado, tenía la camiseta rota por un costado y restos de sangre".
Además, la dependienta se dio cuenta de que algo "estaba pasando" porque "ella estaba bastante retraída, unos pasos atrás y con los brazos cruzados. Como obligada a estar ahí", mientras que el hombre pagaba con monedas lo que iba a comprar. "Ella solía hablar mucho y era muy alegre", confiesa sobre la mujer asesinada a manos de su expareja, pero advierte de que a él "nunca le había visto"
Lo que más ha llamado la atención, además de que ya hubiese cumplido condena por maltrato, es la tranquilidad con la que el asesino cometió el crimen. Minutos después de haber acuchillado a la mujer en plena calle, se dirigió caminando despacio hacia una fuente del parque donde aún permanecía el cuerpo ensangrentado de la víctima. Se lavó sus manos cubiertas de sangre a ojos de los testigos que seguían sin creer lo que acaba de pasar. Después de haber acuchillado a su expareja "tres o cuatro personas se lanzaron sobre él y yo cogí mi casco y le pegué en el pecho", confiesa uno de los vecinos que se enfrentó al asesino