Un alumno de Málaga pierde la visión de un ojo por el impacto de una escuadra lanzada por otro compañero

Un alumno de Málaga pierde la visión de un ojo por el impacto de una escuadra lanzada por otro compañero. Archivo
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Un hecho común en cualquier clase esta vez acabó en drama. Un joven de 14 años perdía la visión de un ojo al estrellarle otro compañero una escuadra en el mismo durante un cambio de clase. Los hechos fueron totalmente accidentales porque el joven que lanzó la escuadra se la iba a devolcar a un compañero cuando otro se cruzó en su trayectoria con tan mala suerte que esta impactó fatalmente en el ojo.

Tras varias intervenciones quirúrgicas y un largo proceso de recuperación, el estudiante, a través de sus representantes legales, presentó una reclamación de responsabilidad patrimonial contra la Junta de Andalucía. Sostenía que el accidente se produjo porque, durante ese momento de transición entre dos clases, ningún profesor permanecía en el aula vigilando al alumnado. Por ello reclamó una indemnización de 115.213,89 euros por las lesiones, las secuelas visuales, la pérdida de calidad de vida y los tratamientos futuros derivados del accidente.

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La Consejería de Desarrollo Educativo rechazó la reclamación al entender que el daño no podía atribuirse al funcionamiento del servicio público educativo. Según la Administración, el incidente fue consecuencia de un comportamiento imprevisible de otro alumno y no de una actuación negligente del centro. Así que la familia decidió acudir a la justicia. El TSJA ha desestimado íntegramente el recurso, según ha adelantado el diario Hoy. Considera que el tiempo que se tardó en que hubiera un nuevo profesor en el aula forma parte del funcionamiento normal de un centro educativo.

El tribunal destaca además que los implicados tenían 14 años, una edad que permite exigirles un comportamiento acorde con un mínimo de madurez.