La sequía arruina un crucero por el Danubio de 120 españoles que termina el viaje en autocar por el bajo nivel del mar

La sequía de los ríos ha causado ya un daño considerable en el turismo fluvial, que proporciona elevados beneficios al sureste de Europa.
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La mitad norte de Europa ha visto las olas de calor como un problema ajeno durante décadas. Sus infraestructuras no se han adecuado a la realidad actual y ahora pagan las consecuencias. Ellos en su día a día y los turistas que los visitan.
Sirva como ejemplo los españoles que viajan en un crucero del Danubio que por culpa de la sequía pueden ver su sueño de navegar convertido en miles de kilómetros sentados en un autobús. La culpa la tiene el bajo nivel de agua que presenta el Danubio.
El 78% del Danubio presenta tramos secos que impiden la navegación. La alarma es de tal calibre que el Ejército llevó a cabo el lunes una insólita operación para dinamitar el río, volar algunas grandes rocas y conseguir así desviar el agua para refrigerar la central nuclear de Cernavodá.
Impacto en el turismo fluvial
La sequía de los ríos ha causado ya un daño considerable en el turismo fluvial, que proporciona elevados beneficios al sureste de Europa. Basta el dato de 2025 en el Danubio, que fue navegado por 1,5 millones de personas. Ahora, en cambio, resulta complicado encontrar barcazas que no estén varadas y cruceros que cubran las rutas tradicionales.
Y los que se han arriesgado a intentarlo están pagando las consuencias. Al menos 120 pasajeros que habían contratado un crucero fluvial con la compañía TUI para navegar por el Danubio ha tenido que hacer gran parte de su trayecto por carretera.
“Lo que iba a ser un crucero apacible se ha convertido en una maratón de kilómetros”, denuncia uno de los pasajeros españoles a bordo del Ms River Sapphire en declaraciones al diario El País. La compañía, que no les ha dado posiblidad de devolver el dinero, ni tampoco de cambiar el viaje -cuando ya sabía que el caudal del Danubio no estaba en condiciones para navegar-.
La indignación entre los viajeros es total. Las vistas desde el crucero han sido sustituidas por caminatas en plena ola de calor y paradas en gasolinera para descansar del trayecto en bus. Unas vacaciones truncadas por el cambio climático.
