Viento y olas azotan la costa mediterránea con daños y miedo: "Parecía que se lo llevaba todo"
Fuertes rachas de viento y oleaje provocan daños en la costa mediterránea mientras continúan activos los avisos en Baleares
¿Hasta cuándo durarán las fortísimas rachas de viento y la bajada de temperaturas?: el tiempo que se espera para la Semana Santa
El temporal que sufre estos días el litoral mediterráneo ha dejado numerosas incidencias y daños materiales en distintos puntos de la costa. En localidades como Benicàssim, las fuertes rachas de viento han provocado destrozos visibles en viviendas y espacios urbanos. Vallas arrancadas, árboles caídos y mobiliario desplazado reflejan la intensidad de un episodio que ha sorprendido a vecinos y visitantes.
Algunos residentes relatan momentos de gran tensión durante la noche, con golpes de viento constantes que hacían temer por la seguridad de sus viviendas. “Cada quince minutos era un golpe tras otro, parecía que se lo llevaba todo”, explican afectados, todavía impactados por la fuerza del temporal.
Olas de hasta cinco metros y daños también en Baleares
La situación ha sido especialmente complicada en Baleares, donde el fuerte oleaje mantiene activados los avisos, especialmente en Menorca, donde se prevén olas que podrían superar los cinco metros de altura. Las imágenes dejan ver playas completamente alteradas, con arena desplazada y embarcaciones afectadas por el estado del mar.
En Mallorca, varios establecimientos del paseo marítimo han registrado daños menores, como mobiliario volcado o elementos deteriorados por el viento. A pesar de ello, muchos negocios trabajan ya para recuperar la normalidad en plena Semana Santa.
El temporal también se ha dejado sentir en otros puntos del noreste peninsular, como Tarragona y Girona. En estas zonas, el viento sigue siendo protagonista, levantando arena y dificultando la actividad en la calle, mientras los operarios continúan atendiendo incidencias derivadas del episodio meteorológico.
Las autoridades mantienen la precaución ante un temporal que, aunque comienza a remitir en algunos puntos, sigue dejando un escenario de inestabilidad en buena parte del Mediterráneo.