Culpable de asesinato el único acusado por el crimen del canónigo de Valencia
Según el jurado, el condenado urdió un plan junto a otro hombre, al que consideran autor material del crimen y que no ha sido identificado, con la intención de matar al religioso y robarle
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El jurado popular ha declarado culpable de asesinato a Miguel Tomás, V.N., único acusado del crimen del canónigo emérito de la Catedral de València, Alfonso López Benito, asesinado la noche del 21 de enero de 2024 en el piso de la calle Avellanas que el Arzobispado le había cedido, ya tiene responsable. En concreto, siete miembros del jurado han considerado al acusado culpable, frente a otros dos que no lo han determinado así.
Según el jurado, este peruano de 42 años urdió un plan junto a otro hombre, al que consideran autor material del crimen y que no ha sido identificado, con la intención de matar al religioso y robarle dinero y objetos de valor.
El fiscal solicita para Miguel Tomás, V.N. una pena de 28 años de cárcel por los delitos de asesinato, robo con violencia y estafa. Sin embargo, los miembros del tribunal popular consideran que Miguel Tomás no fue responsable de la muerte, sino que colaboró con otra persona, no identificada, con la que trazó el plan para asesinar al sacerdote.
Hechos probados
El veredicto, que se ha leído este martes en la sala de jurado de la Audiencia Provincial de Valencia, señala que Miguel actuó de común acuerdo con esta persona, a la que el acusado identificó como Manuel, un temporero colombiano al que conocía de trabajar en el campo. Fue esta persona la que accedió a la vivienda donde estranguló y asfixió a la víctima durante varios minutos hasta causarle la muerte.
El tribunal ve probado que el acompañante de Miguel fue quien robó las tarjetas y el móvil del canónigo. No obstante, consideran clave la participación del acusado en el crimen, ya que indicó donde estaban los objetos de valor del religioso.
El acusado reconoció durante el juicio que utilizó las tarjetas del cura para hacer compras y sacar dinero en varios cajeros, después de conseguir el PIN tras realizar varias llamadas a Cajamar suplantando la identidad de la víctima.