Angustia y solidaridad desde Valencia por el terremoto de Colombia: así vive Lidia, familiar de afectados, los días sucesivos al seísmo
La solidaridad del pueblo valenciano colabora con asociaciones de migrantes para enviar ayuda digna e inmediata a los damnificados
Los colombianos en Valencia a miles de kilómetros, Lida María Taba relata el terror de su familia durante el terremoto que ha arrasado su ciudad, Manizales
El pasado lunes, el suelo tembló en Colombia y la incertidumbre atravesó los hogares de miles de colombianos en Valencia. La falta de electricidad, la caída de internet y el colapso de las comunicaciones convirtieron las primeras horas posteriores al terremoto en una agonía. A miles de kilómetros de Sudamérica, la desesperación se apoderó en quienes aguardaban pegados al teléfono, con el corazón en vilo, buscando cualquier señal que confirmase la suerte de los suyos.
Horas en vilo
Entre lágrimas y con el nudo en la garganta de quien ha rozado la tragedia, Lida María Taba, vecina de Valencia de origen colombiano, rememora las horas más amargas de su vida. El silencio del otro lado de la línea se hizo eterno antes de saber que sus padres, de avanzada edad y movilidad reducida, se encontraban a salvo. Su hermano se vio sorprendido por la brutal sacudida en mitad de la calle mientras pedaleaba en su bicicleta. En aquel instante de caos e impotencia, la familia de Lida, le cuenta que creyeron estar "delante de sus últimos minutos de vida".
Nunca había escuchado a mis padres tan atemorizados, no paraban de repetirme que creían que era su último día
Pueblos devastados
Aunque la vida de sus seres queridos ha quedado a salvo, la destrucción material en Manizales es "completamente desoladora". Hogares reducidos a escombros y pisos agrietados aguardan ahora la evaluación técnica de ingenieros, entre el temor a demoliciones por inestabilidad de las estructuras. El propio aeropuerto donde Lida planeaba aterrizar el próximo 3 de diciembre para visitar a su familia ha quedado fuera de servicio, borrado y "prácticamente desaparecido" por el seísmo. Pese a la incertidumbre y con la mirada puesta en adelantar el viaje para abrazar a los suyos, Lida conserva la esperanza de que su familia pueda vivir en su piso, el único que aún se mantiene en pie.
Muchas familias debemos esperar al resultado de una inspección para garantizar la seguridad de los pisos que no han sido afectados
El dolor y la solidaridad del pueblo
En la cafetería donde trabaja en València, el cariño de la clientela le ha dado "muchas fuerzas", después de días tristes en los que el llanto no cesa. Muestras de afecto y donaciones se multiplican día a día para llevar comida y productos de primera necesidad hacia las zonas más castigadas. Lida expresa una inmensa gratitud ante este cariño humano, que busca ayudar a quienes lo han perdido todo al otro lado del océano.
Además, se suman entidades como la Asociación Revivir y colectivos de la comunidad colombiana en la Comunitat Valenciana. Desde la asociación recuerdan la fragilidad de las infraestructuras en los barrios más vulnerables del país, levantados ladrillo a ladrillo, y explican que tratan de enviar una ayuda con "dignidad y responsabilidad". El pueblo valenciano, recuerda la solidaridad recibida desde Colombia durante la DANA y ahora responde volcándose con la misma empatía hacia las víctimas del terremoto.