El violador de la Verneda sale de prisión sin rehabilitar

El violador de la Verneda sale de prisión sin rehabilitar
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Hace 20 años Gregorio Cano, el violador de la Verneda, pedía perdón antes de escuchar la condena de 167 años de prisión por 17 agresiones sexuales. Cometió 24 pero sólo le probaron 17. El jueves sale después de haber cumplido el máximo que la ley permite. Instituciones Penitenciarias avisa; el violador no está rehabilitado.

Según Justicia no hay constancia de que hay pedido la castración química. Esa medicación que quizá sí llegó a pedir en prisión, le fue denegada porque no sirve para nada mientras están encerrados y su única pretensión era salir con permisos antes de tiempo. Sus efectos se pierden cuando se deja de tomar. Ahora podría servir, dicen los expertos, si la pidiera, porque es voluntaria. Cano no se ha sometido a ningún otro curso de rehabilitación.

El problema es el Código Penal con el que fue condenado, que no contempla ningún otro tipo de encierro o dispositivo de vigilancia mientras no este "curado". Esas medidas de control son las que se describen en la última reforma que incluye la prisión permanente revisable que se quiere derogar.

Es considerado peligroso, cuando ha tenido permisos ha intentado captar mujeres a través de perfiles como este en redes sociales. Los Mossos se han puesto en contacto con sus víctimas en el barrio de la Verneda, para avisarlas. Los vecinos están intranquilos por si vuelve.

Gregorio Cano atacaba a mujeres de entre 18 y 39 años de edad amenazándolas con una navaja, fue detenido en mayo de 1998 después de que la policía le tendiera una trampa utilizando como "cebo" a una agente vestida de paisano.

De momento la Fiscalía ha ordenado a los policías una vigilancia discreta, la única modalidad permitida. Lo llaman vigilancia no invasiva. Saber dónde vive y esperar que comunique sus movimientos; algo que otros violadores se han saltado para reincidir, al menos 4 de los 12 que salieron con la derogación de la doctrina Parot.

El violador del ascensor asesinó a dos adolescentes y cometió 18 violaciones, 273 años de cárcel. Salió con la derogación de la doctrina Parot, se cambió de ciudad, de Valladolid a Segovia, y se convirtió en el violador de la Paz, en Madrid. Hasta que fue detenido de nuevo.