Ortega Cano: "Lo de mi novia es un montajillo"

Maria Teresa Charla con Ortega Cano
telecinco.es
Compartir

María Teresa Campos: Nos has dado un pequeño susto, estás todavía ingresado en el Hospital Virgen Macarena de Sevilla. ¿Qué te ha pasado?

Ortega Cano: Hace diez días me retiraron seis tornillos del tobillo que me estaban molestando mucho para la rehabilitación. No sé si fue por algún virus que pudiera haber cogido en ese momento en el quirófano. Se me puso el muslo rojo, con unos dolores tremendos. Llamé al doctor, al traumatólogo, me vio y me dijo que tenía que ingresarme, ponerme antibiótico por vena para bajarme una infección tan fuerte.

MT: Tienes que quedarte todavía unos días

OT: Es una cosa muy molesta que puede ser peligrosa. Tengo que estar controlado. No es grato estar en un hospital una vez más, pero ya estoy acostumbrado a esto.

MT: Para ti volver a entrar por la puerta del hospital, debió de ser muy duro

OT: Sí. Me tienen que vigilar los médicos porque si esto aumenta puede ser perjudicial. Prefiero estar aquí. Acompañado se está haciendo más llevadero.

MT: Alguna vez cuando estás solo piensas, si pudieras dar vuelta atrás en el tiempo e irte un año atrás ¿y hasta qué punto consideras que en esos momentos de tu vida eras una persona eras tú, el mismo de siempre, o estabas afectado por muchas cosas? ¿De qué manera te ha afectado psíquicamente todo lo que se ha dicho antes del accidente?

OT: Yo, para mí esto ha sido lo más fuerte, otras me han pasado más fuertes, pero esto fue inesperado. Por lo tanto, yo no he visto demasiado la televisión, la he visto más bien poco. He leído muy poca prensa. Lo cierto es que preocuparme, lo que me preocupa es la desgracia del accidente. Que hayan dicho cosas que no están bien, pero está en lo lógico que cada cual opine a su manera. También ha sido un palo muy fuerte, muy fuerte lo ocurrido de la persona que murió. En el momento en que me lo dijeron fue horrible. Me ha marcado para toda mi vida.

MT: ¿Cuál es peor tortura para ti, la física o la emocional?

OT: Emocional. He tenido en mi vida treinta cornadas, o 31. Dos de ellas estuve a punto de morir, la de Zaragoza y la de Cartagena de indias. En la parte física no me he enterado, estaba sin conocimiento. El dolor físico no lo he sentido, no tanto como la tortura del dolor mental y de mi corazón lo que estaba sufriendo y lo que sigue sufriendo.

MT: ¿Recuerdas haber pensando hubiera preferido morirme?

OT: Hay varias formas de morirse. Está la que te mueres y que se te va el cuerpo, el alma se te va a otro lugar. Pero hay otras formas de morir, a mí se me fue Rocío, se me fue mi madre, las dos mujeres que más he querido en mi vida, y la tercera cosa que me ha pasado ha sido muy fuerte. Aunque uno quiera seguir para delante porque no te queda más remedio, tienes que tirar, pero hay una parte de ti que está sin vida.

MT: Cómo le pregunto por su novia…

OT: No cuadra mucho hablar de eso.

MT: Tienes dos hijos, eres joven, estás guapo.

OT: Muchas gracias. Sé que me miras con mucho cariño. Tú estás guapísima.

MT: Es cosa de pensarlo…

OT: De lo último que ha salido no hay nada de cierto en ello. Es todo un montajillo.

MT: Eres apoderado de Julito Aparicio…

OT: Soy su persona de confianza, la persona que va a llevar su carrera a partir de este año. Es un torero al que conozco desde niño, soy amigo de toda la familia. Siempre ha sido un torero admirado por mí. Se está ahora mismo cuidando y preparando con mucha ilusión. Vuelve a Madrid. Va a ir a muchos lugares de España o de Francia. Lo mejor de él está por llegar.