Víctor Sandoval: "Sé que moriré enamorado de Nacho Polo"

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Cinco horas duro la sesión de choque de Víctor Sandoval en 'La Caja Deluxe'. El colaborador, que aseguró que estaba expectante por lo que iba a sucederle, comentó que volvía a hacer la terapia porque estaba sufriendo "un trastorno de adaptación, porque al divorciarme mi pareja me abandonó".

Por este motivo, lo que la terapia pretendía era controlar la agresividad verbal, y no tan verbal, de Víctor hacia Nacho: "El no romperle la boca si le veo. Ahora Nacho me da asco, ya no le odio. Es nauseabundo, frío, calculador, criminal. Ha destrozado mi vida y la de mi familia sólo por ambición".

Víctor Sandoval intentó hacer autocrítica y reconoció que en ocasiones se había excedido en su comportamiento y su actitud respecto al tema, pero recalcó que no es ningún loco: "Yo me he visto como un loquito, aunque no estoy loco. Como una vaca sin cencerro, sin rumbo, ni control. Ahora estoy mejor, pero estoy generando odio hacia él, ahora sí quiero que me tenga miedo. O bajo esta agresividad que siento hacia él o mejor será que no me lo cruce".

La situación que Sandoval vive es tan extrema que sufre constantes pesadillas en las que Nacho es uno de los protagonistas principales y desempeña el papel del "malo" en sus sueños: "Tengo pesadillas constantes con él. Uno de los sueños que más se repiten es uno en el que él es un zombi que está detrás de la puerta y me devora, me come físicamente. Esa pesadilla se repite continuamente".

Lo que en un principio parecía una terapia sin más, comenzó a encrudecerse para Víctor. La psicóloga le anunció que Nacho Polo estaba llegando a las inmediaciones de 'La Caja' y que podría entrar en cualquier momento. La histeria del colaborador no tardó en aparecer, asegurando que no respondía de sus actos si su ex entraba en el cubículo: "Es que me tiro para él, le rompo la boca. Eso quedaría bonito en televisión, nunca se ha visto".

Para calmar los ánimos, la psicóloga anunció a Víctor que Nacho sólo entraría en 'La Caja' si él daba su consentimiento y, por supuesto, si se comprometía y no tener nada más que palabras. El colaborador, indignado, aseguró que en el único lugar que quería ver a Nacho era en los juzgados, ya que le había interpuesto tres querellas: "Una por maltrato psicológico, otra por el divorcio en sí y la tercera por intromisión al honor".

Respecto a esta tercera demanda, la psicóloga intentó hacer recapacitar a Víctor y le comentó que él también había desvelado mucha información íntima de Nacho, a lo que él contestó: "Es que su versión es falsa, la mía no. Si la quieres ver tiene cuatro horas a 80.000 euros en el programa este de 'Falsos testimonios'".

Al volver a recordar a Víctor que Nacho se encontraba muy cerca, concretamente en maquillaje, la reacción de nuevo fue desmedida: "No quiero que entre o no respondo. Primero nos veremos en un juzgado y luego 'Las Cajas' que sean. No puedo estar aquí sin tener una reacción agresiva hacia él. Es que nada más verlo me voy a abalanzar hacia él. No quiero ni que respire el mismo aire que yo, este aire es mío, él ya no me va a quitar nada más".

Casi sin tragar saliva, Víctor continuó: "Los dos juntos en este espacio no, me niego, porque se traga los paneles. Es que me ha dejado sin nada, me ha estafado la vida, me ha quitado lo que tengo, se ha reído de mí delante de toda España. Él sabe el daño que ha hecho y este no es el lugar donde tenemos que vernos, son los juzgados, porque le quiero meter en la cárcel".

En un paréntesis entre vídeo y vídeo, volviendo a plató, Kiko Matamoros reprochó a Víctor que continuara sin tratar el tema con objetividad. Según el colaborador, quien realmente había sacado los trapos sucios había sido Víctor, no Nacho, por lo que no tenía derecho ni a demandarlo, ni a exigirle ningún tipo de responsabilidad por su situación psicológica.

Víctor, muy irónico, le contestó que tenía razón, que había dejado a su maridito tirado "en un pequeño pueblo de provincia, sin trabajo, sin comida, sin sexo, ni vicio, con goteras. Claro, si la culpa la tengo yo". Para dejar a un lado la tensión, Jorge Javier pidió permiso al colaborador para decir su teoría y Víctor le dijo que sí. "Yo creo que vas a volver con Nacho", aseguró el presentador. "Desde luego no te juegues la vida como vidente. En el más allá seguramente nos encontraremos pero aquí, no. A menos que sea a través de Anne Germain", contestó Sandoval. Aunque, seguidamente, reconoció que aún siente algo por él: "Sé que me moriré enamorado de Nacho Polo".

Destensado el ambiente, Jorge Javier volvió a dar paso a la terapia de Víctor, en este caso a un momento más emotivo. La psicóloga propuso al colaborador recordar los buenos momentos que había vivido con su marido para intentar dejar a un lado la ira y el rencor. Viendo fotografías de sus momentos felices junto a Nacho, Víctor se derrumbó y rompió a llorar:

"Qué tristeza, de verdad. Vaya patada a 16 años que ha dado el niñato de mierda. Por el puto dinero, ¿cómo se puede tener tanta ambición desmedida y no darse cuenta de lo que era una relación de amor? ¿Cómo lo hay podido tirar todo a la basura?".

La psicóloga hizo un análisis de estas palabras y de la actitud con la que las había pronunciado y, según ella, había mucha agresividad a la hora de decirlo, pero por otra parte, había mucho amor en su mirada, por lo que quiso saber si aún lo echaba de menos. "Claro que lo echo de menos, pero echo de menos lo bueno. ¿Cómo no lo voy a echar de menos, si yo no he decido romperlo? Lo que más echo de menos es a él. Estaba muy enamorado, pero me enamoré del demonio, qué se le va a hacer", contestó Víctor.

La tristeza desapareció y volvió la ira. Víctor no pudo contestar qué tres cosas buenas puede destacar de Nacho: "No tiene nada bueno. Con esa carita de ángel, lo que hay debajo es un tío Gilito con dos dólares en los ojos. Él con su familia se portó fatal porque no eran de dinero, hasta dejaba de hablar a su madre si no le pasaba dinero. Pero yo no me daba cuenta, fui su cómplice, porque era feliz. Es que, de verdad, no tiene nada bueno, es venenoso, es nocivo. Es que no. Las relaciones empiezan y se acaban, yo no me quejo de eso, me quejo porque se rompe cuando yo le digo que no le mando más dinero".

El discurso de Víctor continuó: "Me arrepiento de haberme casado con él, ha sido el mayor error de mi vida. Bueno, el mayor error fue liarme con él hace 16 años, si no le hubiera conocido yo ahora tendría una vida normal, con mi patrimonio, porque he trabajado mucho. Él ha despilfarrado mucho, bueno hemos, porque es cierto que lo hicimos los dos, yo estaba cegado".

De nuevo, y para intentar sacar toda la ira que Víctor aunaba en su interior, la psicóloga le propuso un ejercicio. Romper unos platos con el nombre de Víctor contra un muro. El ejercicio salió bien, pero cuando le propuso de nuevo tener un cara a cara con su ex, la agresividad volvió a apoderarse de Sandoval. "Yo no voy a decir nada, el que tiene que hablar es él, yo ya he hablado bastante. Ahora te ríes en mi cara, y me dices lo de la araña, que el puño va a la boca, lo mismo es bonito romperle la boca en directo", aseguró.

Los minutos iban pasando, las reacciones de Víctor parecían una montaña rusa, lo mismo estaba calmado que se exaltaba de repente y el momento llegó. Nacho Polo estaba detrás de los paneles de 'La Caja' y se iba a disponer a entrar. Eso sí, siempre y cuando Víctor se comprometiera a comportarse. En un principio continuó cerrado en banda, pero de repente cambió de actitud y cedió.

La puerta se abrió, allí había alguien, pero Víctor no podía a alcanzar a ver de quién se trataba. Tras observarlo durante unos segundos, con una tranquilidad sorprendente, se dio cuenta de que no era Nacho Polo, y lo más importante, se dio cuenta de que hasta que se cercioró de que no era su ex se había comportado debidamente, por lo que la terapia de choque a la que se había sometido había cumplido sus objetivos.

Víctor, contento por los logros que había alcanzado prácticamente sin darse cuenta, agradeció el trabajo de la psicóloga y de 'La Caja', aunque antes de marcharse reconoció que esta segunda sesión había sido mucho más dura y difícil que la primera, pero gracias a ella había conseguido dar un paso que veía inalcanzable: estar frente a frente con Nacho Polo y controlar tanto su agresividad verbal como la física. ¿Logrará hacerlo también cuando se encuentre delante del verdadero Nacho Polo? El tiempo nos lo dirá...