Pilar: "Cuando soy agredida no se lo cuento a nadie, y mucha gente se enterará ahora"
El 12’4% de las mujeres que actualmente están sufriendo violencia de género lo mantienen en secreto, y el 50’3% no pide ayuda. Las razones son infinitas. Algunas piensan que no está en sus manos cambiar las cosas, o que es mejor para los hijos no privarles de un padre. Las hay que sienten vergüenza o culpa. Muchas tienen dependencia emocional o miedo al agresor. Peor además hay mujeres como Pilar que a lo que tienen miedo es a la crítica social, a su entorno. Un 35% piensa que si una mujer es maltratada, en cierto modo es porque ella lo consiente. Pilar lo silenció todo: violencia sexual, psicológica y física.
Así empezó la relación de Pilar y Enrique
Pilar conoció a Enrique en las fiestas de su pueblo. Él, barrendero de profesión, también era músico. Si tenía algo, tal y como describe la madre de Pilar, es que sabía ganarse a la gente. Acostumbrada a su anterior pareja, que apenas le daba cariño, Pilar encontró en Enrique lo que ella necesitaba: un hombre besucón. Así fue como poco a poco Pilar se fue enamorando.
Pilar, sobre su exmarido: "Él era quien decidía con quién iba y con quién no"
Pilar tiene 24 años, Enrique 35. Mentir sobre su edad es solo la punta de un iceberg que esconde la verdadera personalidad de su pareja. Si fuera es encantador, dentro empieza a mostrar un carácter egocéntrico y autoritario, sobre todo con Pilar. Como consecuencia, ella va cediendo terreno. No dejaba que ella se explayara salvo con la gente con la que él pudiera tener confianza "Estábamos más con la gente que conocía él, con sus amigos. Con mis amigos, para fiestas y poco más, y cada año menos. Él era quien decidía con quién iba y con quién no".
Pilar se da cuenta de los celos de Enrique cuando la empuja por hablar con un compañero
Pilar no es consciente, pero en la relación solo se tienen en cuenta los deseos de él. Aun así, después de seis años de noviazgo, es ella la que le propone matrimonio y él acepta. Al poco tiempo se queda embarazada, y con el nacimiento de su hija aparece una violencia que va a acompañar a Pilar el resto de su vida en pareja: los celos. Se convierten en una obsesión. No es hasta que recibe un empujón por hablar con un compañero suyo cuando Pilar es consciente de los celos de su exmarido. Pero no es la única obsesión, pues no hay noche que Pilar duerma sin violencia:"Al irme a la cama siempre recibía una patada, un puñetazo de Enrique". Y todo sucede cuando Pilar se niega a tener relaciones sexuales con Enrique.
Pilar: "Jamás he pensado que él iba a llegar al punto de pegarme"
Tras el episodio de celos en que Pilar termina en el suelo por un empujón de Enrique al verla hablar con un compañero suyo, Pilar y su pareja no hablan del tema. Ella no piensa que vaya a volver suceder, ni se imagina que este es el inicio de una nueva obsesión para él, que es la idea de que ella pueda serle infiel. Un delirio que ahora tiene nombre y cara. Él pronto va a descubrir una forma de controlarla por el móvil, a distancia y las 24 horas del día. Por eso, Pila recbie agresiones en partes del cuerpo que no se ven, como las piernas o los brazos: "Después de esa paliza seguimos como si nada, como una pareja 'normal'". Quieres a esa persona y lo otro lo vas apartando".
Pilar: "Yo pensaba que Enrique se arrepentía cuando me pedía perdón llorando"
Pilar no le cuenta nada a nadie. Se lo guarda para ella e intenta entender el porqué. A partir de ese momento, él aumenta su control y pretende tenerla solo para él, y para eso necesita que nadie se entere de lo que está pasando dentro de su hogar. Las frases que Pilar escribe en su móvil describiendo su estado angustian a su pareja, aunque nunca se lo dice a ella. Cree que son mensajes encriptados para su amante, pero en realidad son los días que quedan para sus vacaciones. Este hecho hostigará su cabeza una y otra vez hasta el día en que intente matarla. Pilar deja de salir tanto con su familia e incluso cambia la actitud con su madre, a quien empieza a dar malas contestaciones. Sigue sufriendo agresiones: "Como le quieres, vuelves a perdonar". Tras cada golpe, ella decide callarse. A día de hoy, son pocas las personas que lo saben, y puede que mucha gente de su entorno se esté enterando en este momento.
Pilar: "Yo sabía que esa vez era diferente, que iba a lo que iba, a matarme"
Nada podía presagiar que Enrique estaba sufriendo un cuadro celotípico, que le hacía creer que ella le iba a abandonar. Convencido de la infidelidad, Enrique no estaba dispuesto a perder a su familia. Su cabeza ya había creado un plan atroz para Pilar y su hija. Enrique despierta a Pilar en medio de la noche, y al ver sus intenciones, como pudo se zafó y salió corriendo al pasillo: "Caí boca abajo y él se me puso encima. Me arranqué las uñas de patalear, era lo único que podía hacer". Al ver a su hija asomarse, Enrique la puso encima de su madre, con intención de matarla encima de ella. Gracias a los vecinos, que llamaron a la policía, Pilar puede contar su historia.
Pilar necesitó cinco días para poder moverse y 21 días de recuperación. A pesar de que su marido había intentado acabar con su vida y la de su hija, ella siguió ocultando el resto del maltrato que sufrió durante doce años. Dos días antes del juico, abrió la caja de pandora en parte. Contó algunas cosas a su madre, a su hermana y a su prima. La Audiencia Provincial de Zaragoza le condena a siete años de cárcel por un doble delito de asesinato en grado de tentativa y también la prohibición de acercarse a menos de 200 metros de Pilar y de su hija. Además, le retiran la patria potestad de la niña.
