Mª Ángeles : "No es que aprendas a vivir con ello, es que empiezas otra vida diferente"
Su caso no es algo asilado. El riesgo que tiene una mujer de ser atacada gravemente por el maltratador asciende a un 75% cuando consigue poner fin a la relación. Son muchas las mujeres que no son conscientes de estar sufriendo una relación de maltrato, sin embargo, siempre está presente la violencia, ya sea con humillaciones, insultos, o mediante el control. Cada año se registran 1.500 casos de ataques con ácido por todo el mundo. Los ataques de este tipo tienen una particularidad: lo que el agresor pretende es destruir la identidad de su víctima. Su intención no es matarla, sino lesionarlas para dejarlas una terrible cicatriz de por vida
Mª Ángeles: "Era celoso de las relaciones que podía haber tenido anteriormente"
Nuestra protagonista conoce a su marido en el trabajo con 23 años. Ella era dependienta en una tienda, y él, aunque no se acercaba directamente a ella, le hacía llegar a través de sus empleados alguna nota, flores…Mª Ángeles, con un hijo de un año, ya no le apetece la idea de volver a empezar una relación. Pero con pequeños afectos y muestras de cariño, con esa paciencia que ella necesitaba en ese momento, la fue conquistando poco a poco. Para ella, su hijo es su prioridad, y él sabe que si quiere conquistarla tiene que dedicarle su tiempo y su cariño, tal y como hizo desde el principio. Nuestra protagonista se quea sorprendida cuando a los cinco meses de relación, él fue al registro a informarse, al ser inmigrante, de todo lo que necesitaba para casarse. Pero con cada discusión o problema, amenazaba a Mª Ángeles con no casarse.
Mª Ángeles: "Me decía que salir de noche era de prostitutas, que no le gustaba"
La boda marca un punto de inflexión no solo en la relación de pareja, sino en la forma de ser de Ozgur. Ya no es cariñoso, ni paciente, ni afectuoso ni con ella ni con el niño. Toda la entrega que mostraba al principio hacia la familia, desaparece. No muestra ningún tipo de interés por hacer nada con ellos, ni por hacer planes ni participar en los que se hacían: "En el momento en el que decidía hacer alguna salida de chicas, ahí empezaban los problemas y ya no le parecía bien". Al final, acaban haciendo su vida en paralelo, y Mª Ángeles se plantea el por qué de su boda: "Te planteas que verdaderamente se ha casado para conseguir una situación legal en España".
Mª Ángeles: "Sospecha que le voy a dejar por otro, y ahí empieza a no dejarme sola nunca"
Esta transformación de Ozgur no tarda en pasar factura a Mª Ángeles. No alcanza a entender esta nueva actitud de su marido. Se siente decepcionada y a la vez responsable. Ella intenta justificar dichos cambios pensando que es lo más conveniente para su matrimonio. Trata, poco a poco, de salir adelante. Sobre todo lo hace organizando la vida alrededor de su hijo, pero un nuevo cambio en la personalidad de su marido le va a coger por sorpresa. "Podían pasar días y día sin ni siquiera una mirada, una llamada, o un beso." Él no tiene ningún respeto ni hacia ella ni hacia el niño, y Mª Ángeles pasa a ser la culpable de todos sus problemas: "Te culpa de todos sus fracasos, de que lo hayan despedido del trabajo. Nunca adquiría la responsabilidad de culpa de nada". Es cuando Mª Ángeles le dice que se quiere separar cuando él no la deja sola ni un minuto.
Mª Ángeles: "El error que podemos cometer todas es pensar que lo puedes controlar"
Pronto comprueba que su marido controla cada uno de sus movimientos. Al principio no quiere darle importancia, pero no va a tardar en sentirse acosada. Ese control es la forma de maltrato menos identificada por las mujeres que la sufren. Los expertos la denominan violencia de control, y en ella se incluyen los horarios, forma de vestir, amistades..."Por un programa de espías que se instala en el teléfono él sabía en todo momento dónde estaba yo". Ozgur trata de vigilar cada movimiento de su mujer y empieza a obsesionarse hasta límites irracionales. Tanto, que hasta manda a una persona a agredirla. "Piensas que le conoces y crees que eso no va a llegar a más de ahí. Intentas controlarlo, pero llega un punto en el que ves que es inaguantable. El error que podemos cometer todas es pensar que lo puedes controlar. Cuando piensas que lo puedes controlar es cuando se te va de las manos. Este tipo de cosas no suelen ir a menos, suelen ir a más", confiesa.
Mª Ángeles: "Me dice que tenga cuidado no nos vaya a pasar algo a mí o al niño"
Mª Ángeles ya no sabe qué pensar de su marido, siente que no le conoce y desconfía . Aun así no hay pruebas claras que incriminen a Ozgur. Él, por su parte, se muestra preocupado por la seguridad de su mujer. Trata de mostrarle su protección y para ello intensifica también su vigilancia. Mª Ángeles cada día se siente más asustada y más acosada. Poco a poco los indicios de que él ha tenido algo que ver son más claros: "En ese momento no piensas que estés siendo víctima de violencia de género. Para mí, la orden de alejamiento ya me parecía algo descabellado", asegura.
Mª Ángeles: "Noto cómo me cae un líquido por la cabeza que me cubre toda la cara "
A pesar de las amenazas, Mº Ángeles se resiste a creer que su marido es capaz de llevar a cabo una nueva agresión. Sin embargo, quizá por incertidumbre, adopta todo tipo de precauciones. Se va con su hijo a vivir con su madre, evita sitios comunes, e incluso da rodeos para no hacer los recorridos habituales. Eso sí, siente a cada paso la vigilancia a al que está siendo sometida. Pero no imagina que está a punto de sufrir una agresión que va a cambiar su vida de forma definitiva: "Llegando casi a la calle Alcalá me sorprende una persona de frente. Le veo que lleva una cerveza, y que acelera el paso. En ese momento cierro los ojos y noto como me cae un líquido por la cabeza. Me cubre toda la cara y parte del pelo. No siento que me quema, pero sé que agua no es. En ese momento le digo a la policía que sospecho de mi marido, que ya he sufrido una agresión".
Mª Ángeles: "Intentó arruinarme la vida y lo único que hizo fue arruinársela a él"
Mª Ángeles sufrió quemaduras de hasta tercer grado en el 10% de su cuerpo y una lesión en la córnea de su ojo izquierdo. Estuvo dieciséis días en el hospital La Paz y 300 días de baja. El juicio se celebró en marzo de 2014 por supuestos delitos de coacciones, maltrato físico y psíquico habitual, robo con violencia y lesiones graves. Mª Ángeles volvió a ver cara a cara su exmarido.
La Audiencia Provincial de Madrid condenó a Ozgur a la pena de 18 años y seis meses de prisión por lesiones, coacciones robo con violencia y maltrato habitual con los agravantes d parentesco y de disfraz. Asimismo, el autor material del ataque fue condenado a trece años y medio de prisión. Además, ambos debían indemnizar con un total de 212.400 euros, dinero que a día de hoy todavía no ha percibido. Mª Ángeles nunca va a olvidar el daño sufrido. Las cicatrices le recuerdan cada día lo que ha pasado, pero es una mujer fuerte que no ha dejado de mirar jamás el futuro con esperanza.
