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Amores que duelen

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Patricia, último caso de la segunda temporada de 'Amores que duelen'

telecinco.es
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Patricia nació en un pueblo pequeño de las Palmas de Gran Canaria, llamado Aguimes. “Vivíamos en el casco histórico, donde la gente siempre ha vivido muy pendiente del que dirán. Mi madre se pasó la vida viviendo de cara a la galería.

Al cumplir 18 años, Patricia empezó a buscar trabajo para poder ayudar en casa y pagarse los estudios. “Yo trabajaba en una discoteca de relaciones públicas para ganar dinero para mis cosas. En ese tiempo tenía un amiga que trabajaba en una agencia de publicidad de moda y eventos y me comentó que le habían ofrecido un trabajo al que no podía acudir por si me interesaba a mí, y yo sin pensármelo le dije que sí”.

Cuando Patricia le conoció él estaba casado: “Empezamos a quedar para tomar café y desahogarse, me contó que no estaba pasando por un buen momento con su mujer y que necesitaba alguien con quien hablar”. Llevaba 10 años de casados y no tenía hijos. Se conocieron en diciembre de 2006 y en el mes de Julio de 2007 él le pidió un beso. “Me dijo que no sabía si sentía algo por mí y que necesitaba un beso, yo le abracé y le di dos besos. Él era 17 años mayor que yo, yo tenía 19 y él 36 años. Así de ingenua era. Y él me dijo que quería otro beso y se lo di.” La diferencia de edad nunca fue un inconveniente en nuestra relación. Es más teníamos maneras muy parecidas de entender la vida.”

“La persona de la que yo me enamoré y la persona que denuncié son dos personas diferentes. Nuestros amigos se lo encontraron años después y me decían que parecía otra persona.” Desde el principio Patricia se sintió atraída por él. “Me gustaba, era extremadamente educado, siempre mantenía la compostura. Tenía una voz grave muy bonita, el don de observar, adularte y ser dulce sin ser excesivo. Después de varias semanas juntos, él hacía todo como si lo hubiera hecho yo misma. Llegué a pensar que había conocido a mi media naranja.”

Desde el momento que se lo presentó a su madre, él inició los trámites de separación, dejó a su mujer y formalizó su relación con Patricia. Después de 5 meses de noviazgo deciden irse a vivir juntos. Para ella, todo era perfecto. Él la tenía totalmente mimada y cuidada hasta que nace su primer y único hijo. “Mi embarazo fue el más buscado del mundo. El día que me enteré que estaba embarazada fue un día muy bonito. Llevábamos meses intentando tener un hijo. Al día siguiente fuimos a contárselo a mi madre que no mostró mucho entusiasmo, pero estuvo a mi lado. Durante el embarazo todos me trataron como una princesa.”

Patricia tuvo un niño muy deseado, pero sufrió una depresión post parto de la que le costó recuperarse. “Al tener el niño yo no me quedé bien de ánimos. Mi cuerpo había cambiado mucho y yo me veía muy mal. No me veía a mí misma en el espejo, había engordado, y me había llenado de estrías. Me notaba cansada para todo y no me sentía capaz de hacer nada. Hasta desayunar se me hacía un mundo. Desde ese momento fui incapaz de mantener relaciones sexuales con él. Fue el principio del fin. Una noche me acosté y me pidió relaciones. Cuando le dije que no me dijo que me dejara de tonterías que en mis partes no tenía nada. Desde ese momento intentaba acostarme más tarde que él para no discutir. Le evitaba, aquellas palabras las sentí como un puñal, nunca me había tratado así.”

“Él empezó a molestarse por mi manera de vestir. A él no le parecía bien que llevara faldas cortas, ni tacones, ni que hablara con nadie. Al mudarme a la Capital hice nuevas amigas que trabajaban en un hipermercado, con las que quedaba a tomar café habitualmente. Al enterarse empezó a decirme que las mujeres decentes no salen a tomar cafés con sus amigas. La cafetería a la que iba tenía unos cristales muy grandes y cuando yo iba a tomar café él pasaba continuamente con el coche para vigilarme.”

Todos nuestros ingresos los controlaba él porque yo había dejado de trabajar cuando tuve al niño. Yo no podía gastar nada sin que él no lo supiera. Si a lo mejor necesitaba comprar algo él me pedía el importe y me lo daba exacto. Si a lo mejor iba al supermercado él me pedía la lista de lo que iba a comprar y me daba el dinero exacto.”

Se obsesionó con el teléfono. Leía detalladamente las facturas y a preguntarme constantemente a quién llamaba y por qué. Se obsesionó con que llamaba a mis amantes. Lo pasé fatal. Si a lo mejor tardaba en contestarle el teléfono también se enfadaba.”

Su control llegaba hasta tal punto que en los curriculums que yo enviaba estaba puesto su número de teléfono y no el mío. Llegué a perder el control total de mi vida.”

“En casa las lavadoras siempre se empeñaba en ponerlas él hasta que me di cuenta cuál era su verdadero motivo. Me decía que yo era un desastre y que seguro echaba la ropa limpia a lavar sin darme cuenta. Un día me di cuenta que realmente lo hacía para oler la ropa interior porque como él decía así tenía controlado que no me acostaba con otros hombres. El día que le descubrí yo había vuelto de bailar y no había echado la ropa en el cesto. Había dejado la ropa en una silla y le pillé oliéndome la ropa, me quedé muy impactada, En ese momento evité la discusión.”

Patricia no quería mantener más esa situación y empezó a buscar un trabajo que le permitiera salir de esa relación. “Fui a montones de entrevistas para todo tipo de puestos de trabajo. Un día pasé por una perfumería en la que había hecho una entrevista y me di cuenta que continuaban buscando empleados. Entré y pregunté por qué no me habían cogido y cuál fue mi sorpresa al ver que la señora me explicó que le había llegado un email de mi pareja diciéndole que no se fiara de mi porque una irresponsable y problemática. Mi pareja llevaba meses arruinándome la posibilidad de encontrar un trabajo.”

“Me encerró en la casa, no me dio las llaves. Me tuvo oculta. Estuve dos meses sin que nadie supiera de mi existencia. Me amenazaba diciendo que sin dinero y sin trabajo yo tenía que hacer lo que él quisiera. Llegó incluso a tenerme 3 días sin comer. Yo no tenía llaves para salir de casa y la nevera estaba vacía. Lo pasé muy mal. En esa ocasión llamé a mi padre y le dijo que yo era una exagerada que simplemente no le había dado tiempo a comprar comida.”

De puertas para fuera su pareja convenció a todos de que Patricia era una chica conflictiva que sólo quería ir de fiesta. “Lo que no sabían todos es que él salía más que yo lo que único que cuando él salía yo no llamaba todo el mundo para que lo supieran.”

Él no me prohibía salir pero si yo llegaba tarde la bronca que me esperaba en casa era monumental. Los vecinos llamaban constantemente a la casera del piso para alertarle de nuestras discusiones. Yo lloraba porque no podía con esa situación.”

El maltrato psicológico estuvo presente en la vida de Patricia. “Me llamaba puta tantas veces que hasta mi niño pequeño lo repetía. Me llamaba calentona y me trataba muy mal .Me decía además que nadie me iba querer con un niño en el mundo. Yo le reprochaba que no me tratara así y más se enfadaba.”

Patricia aguantó esa relación hasta que un día sufrió una fuerte agresión. ”Fui a un congreso de salsa y eso le molestó muchísimo. Cuando salieron publicadas las fotos del congreso de las actuaciones él se enfadó muchísimo. Me dijo que el congreso era un puterío.”

“La noche anterior a la ruptura empezamos a discutir y en plena discusión me agarró por el cuello con las dos manos y después me sentó en la mesa para decirme que teníamos que hablar. Cuando nos sentamos a hablar me dijo que me iba a matar, meter en el maletero del coche y montarme en un contenedor con los que trabajaba en el puerto. Me dijo que nadie se daría cuenta de mi desaparición porque al igual que cuando vine de Galicia nadie sabría que había desaparecido. Desde ese momento dormía en la habitación de mi hijo con la cerradura echada.”

“Mis amigas me dijeron que le denunciara pero yo seguía pensando que era una buena persona y no quise denunciarlo antes a pesar de todo lo que me había hecho. Como no estaba muy convencida llamé al 016 pero no sabía que decirles. Cuando empecé a marcar, él me gritaba que colgara porque no me iban a creer, me dijo que dejara de montar el espectáculo. Me decía que esto no era América y que no iba a venir el CSI a ver que me pasaba. En el teléfono me dijeron que estuviera tranquila, que iban a mandar unos sanitarios y a la policía. Cuando llegaron él estaba en la casa y yo me fui a una casa de acogida hasta que se celebró el juicio.”

“Empecé a pedir ayudas, estuve dos años viviendo de la ayuda de los demás y lo pasé muy mal. Al principio la gente me señalaba por la calle y me culpaban por haberle denunciado.”

Tuve que ir con la sentencia en el bolso para que la gente me creyera porque tampoco mi madre me lo puso fácil. Me quedé sin nadie y sin nada viviendo de la caridad. Con el tiempo llamé a mi madre para retomar la relación y aunque hemos arreglado nuestra relación ella nunca me pidió perdón por haberme tratado así. Me dijo que no servía de nada disculparse y no se disculpó. Cuando le conté mi versión se quiso morir, no tenía ni idea de por lo que había pasado.”

SU SITUACIÓN ACTUAL

Le condenaron a una orden de alejamiento de 24 meses, nueve meses de prisión y un curso de Rehabilitación de maltratadores.“Mi vida cambió justo cuando se me acababan todas las ayudas sociales. Me comentaron que iban a empezar unos cursos en el ayuntamiento y después de pasar el proceso de selección, me seleccionaron para trabajar fija en el aeropuerto". "Desde agosto de 2013 empecé a ser persona. Empecé a trabajar en el aeropuerto, embarque de pasajeros sin movilidad. Me ha ayudado a devolver ese granito que la sociedad me dio lo cuando no tenía nada.”

Actualmente Patricia se considera una mujer muy feliz. “Les diría a las mujeres que siempre hay salida, a peor no se puede ir, que se lo cuenten a su entorno, que digan lo que está pasando. Todo se puede evitar. Que una persona que te controla tu vida, no te quiere, y si no saca lo mejor de ti no te quiere. Una pareja te tiene que respetar siempre para hacerte feliz.”