Bonilla: "Es una película terapéutica porque en estos tiempos que corren, lo mejor es reírse"

Jesús Bonilla tras dirigir 'El Oro de Moscú' se embarca en un nuevo proyecto, con la película 'La daga de Rasputín'. Una comedia de aventuras al más puro estilo del mismísimo 'Indiana Jones', y que está formada por un gran elenco de actores como Antonio Resines, Antonio Molero, María Barranco, Juan Luis Galiardo, Andrés Pajares, entre otros. 'La daga de Rasputín', su nueva obra
Jesús Bonilla considera que es fácil ser director, guionista y protagonista de una película "cuando estás rodeado de monstruos y monstruas, compañeros que son muy buenos".
Es capaz de definir su película como "terapéutica, porque en estos tiempos que corren lo mejor es reírse. Y ya sabemos que la risa es buena para la salud. Es una comedia de aventuras y por encima de todo divertida y luego además tiene retazos de historia para los chavales que no se aplican mucho en la historia. La pueden repasar mientras ven la película".
Así desde que te sientas en la butaca del cine no sólo te divertirás sino que además te puede servir para aprender algo de historia ya que el film empieza en Egipto y termina en el presente: "abarca todas las épocas", explica el director.
Además ha querido recalcar que "no es sólo comercial. El cine es un compendio de todas las artes y en este caso es una comedia. Lo que pasa que en este caso desgraciadamente la comedia está considerada como un género menor".
Una gran superproducción
Se han construido más de 5.000 m(2) de plató para rodar los interiores y, los exteriores se han rodado entre Rusia y España: "Hemos echado mucha imaginación, con los medios que nos han dado que no han sido pocos, lo hemos ampliado", explica Bonilla.
Anécdotas en la Plaza Roja
Esta alocada producción está repleta de anécdotas divertidas. María Barranco se adelantaba a su compañero de reparto para contar lo que les sucedió cuando se rodaban algunas de las secuencias en la mismísima Plaza Roja de Moscú: "Yo iba con un albornoz y eso está lleno de españoles y todo el mundo te decía 'hola', se metían en plano".
"Nos hospedábamos en el hotel y teníamos que ir andando hasta la Plaza Roja que había media kilómetro, vestidos de personajes, pero no sé por qué tenía frío María y se puso un albornoz. Llevábamos una pinta, éramos un espectáculo durante toda la trayectoria desde la Plaza Roja hasta el hotel, la gente nos miraba como bichos raros", añade Bonilla.
