El Supremo apoya la investigación de los padres de Nora Ayala

eEl 25 de septiembre de 2011, Francisco encontró el cuerpo sin vida de su hija en el portal de su casa. La joven falleció por sobredosis y aunque la policía no encontró indicios de delito, sus padres decidieron investigar y accedieron a las comunicaciones telemáticas de su hija para demostrar que tras la muerte de la joven se encontraba una trama de corrupción de menores. De esta manera aportaron a la policía los archivos de Nora, en especial los mensajes de móvil permitiendo descubrir que la joven fue víctima de una trama de inducción a la prostitución y la drogadicción. Ahora, el Tribunal Supremo les da la razón y apoya su investigación. A pesar de que los mensajes personales están amparados por el derecho a la intimidad, una vez fallecido el receptor o el autor, sus legítimos herederos pueden tener acceso a ellos por lo que los padres pueden utilizarlos en legítima defensa de su hija. En los mensajes, Nora se comunicaba con el traficante condenado, que recurrió la sentencia alegando que se había vulnerado su secreto a las comunicaciones.
