Los medios británicos aseguran que un decorador de Carlos III se habría quitado la vida tras decepcionar al rey con un trabajo
La forense matizó que no se podía concluir que existiera una intención clara de suicidio por el deterioro de su salud mental
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La muerte del pintor y decorador que trabajó durante más de tres décadas para la familia real británica, Christopher John Eadie, causó un gran pesar en Reino Unido. El hombre de 63 años fue encontrado sin vida el 10 de octubre de 2025 en el jardín de su domicilio según informa 'Hola!'.
La autopsia confirmó el fallecimiento por ahorcamiento, pero la forense del condado de Norfolk, Yvonne Blake, matizó que no se podía concluir que existiera una intención clara de suicidio debido al grave deterioro de su salud mental en los últimos meses.
Un pintor perfeccionista, meticuloso y orgulloso de su vínculo con la familia real
Christopher Eadie era un profesional muy valorado por el entorno de la Casa Real. Trabajó durante más de 30 años con ellos: primero al servicio de Isabel II y después para su hijo. Según su hermano Mark Eadie y su esposa Joanna, el pintor era un perfeccionista extremo, muy meticuloso y muy orgulloso de su vínculo profesional con la familia real.
Entre sus proyectos estuvo pintar el dormitorio del príncipe Guillermo y Kate Middleton. “Era leal y nunca hablaba de su trabajo, pero sé que pintó la habitación de Guillermo y Kate e incluso conoció a sus hijos una vez en el jardín. Dijo que eran adorables”, declaró su hermano ante el tribunal.
Para él, cada proyecto era una cuestión de honor porque era "absolutamente brillante en su trabajo", con un gran sentido del detalle. Según la investigación, su punto de inflexión llegó con un encargo concreto en la finca de Sandringham House, una de las residencias privadas más emblemáticas de la monarquía británica.
La pagoda budista, el comienzo de una espiral de autodestrucción
Carlos III le habría pedido repintar una pagoda budista situada en los jardines de la propiedad, donde se encuentra una escultura de Buda. Eadie ejecutó el trabajo siguiendo las indicaciones cromáticas solicitadas por el monarca, aunque consideraba que la paleta elegida era “un poco chillona”.
Tras acabarlo, el resultado no le habría satisfecho plenamente al rey y pidió que se repintara la escultura. Christopher procedió entonces a decapar completamente la pagoda para prepararla para una nueva capa de pintura. Pero esa tarea fue encargada a otro pintor y esto supuso un duro golpe para el pintor. "Después de todo el minucioso trabajo de preparación que había realizado, ver cómo le confiaban la tarea a otra persona le destrozó", confesó su hermano.
Dejó de comer con normalidad y desarrolló temores irracionales sobre su salud
Los testimonios que recogieron detallan cómo empezó a perder la estabilidad emocional tras este episodio. En los últimos años, los encargos procedentes de Sandringham se habían reducido, lo que ya le generaba inquietud profesional. Y según su mujer, ese incidente se convirtió en su obsesión.
Dejó de comer con normalidad, perdió peso de forma alarmante y desarrolló temores irracionales sobre su salud, llegando a pensar que padecía cáncer. Tenía miedo de no volver a trabajar nunca más para la familia real, un temor que interpretaba como una pérdida de reconocimiento tras su gran trayectoria junto a ellos.
El 10 de octubre de 2025, Joanna encontró a su marido sin vida en el jardín de su vivienda. “Se quitó la vida, pero dado el deterioro de su salud mental, no concluiría que se trató de un suicidio con plena intención”, aseguró la forense.
El caos ha abierto un debate sobre la presión psicológica que pueden experimentar aquellos que trabajan con una alta exigencia y perfeccionismo, sobre todo en instituciones de gran simbolismo como la familia real.