Mette-Marit visita a su hijo Marius en la cárcel con su futuro como reina cuestionado
Los príncipes herederos de Noruega, Haakon y Mette-Marit, no han aparecido por el juicio a Marius Borg Høiby, pero sí han acudido a visitarlo a la cárcel.
Marius Borg, hijo de la princesa Mette-Marit, rompe a llorar ante el juez en la última sesión de su juicio: "Soy un monstruo"
Los príncipes herederos de Noruega, Haakon y Mette-Marit, no han aparecido por el juicio a Marius Borg Høiby, pero sí han acudido a visitarlo a la cárcel. Lo han hecho después de dos meses de sesiones demoledoras que han dado como resultado un frase que no lo es menos de su propio vástago: "Ya no soy Marius, soy un monstruo".
En el mes de mayo o junio, fechas inicialmente previstas para el fallo, la sentencia dirá hasta qué punto el hijo de los herederos de Noruega lo es. El joven ,de 29 años, y una vida más que errática, ha permanecido en prisión preventiva durante todo el proceso, después de declararse culpable de 24 de los 38 cargos que le imputan. El hijo de Mette-Marit podría ser condenado hasta a 10 años de prisión.
Los abogados de Marius solicitaron sin éxito que se le pusiese en libertad hasta que haya sentencia. La petición fue rechazada de plano: "El tribunal considera que todavía existe una elevada probabilidad de que el acusado cometa nuevos delitos si sale de la cárcel".
Visitas sin ningún trato de favor
Varios medios del país aseguran que la pareja ha visitado al hijo de ella, nacido de una relación anterior, hasta en tres ocasiones, sin ningún trato de favor. No están siendo buenos momentos para Metter- Marit, que no solo ve a su hijo en la cárcel sino que también se la ha relacionado a ella con el caso Epstein, del que era más amiga de lo que se suponía.
Mette-Marit aparece más de 1.000 veces en correos electrónicos y registros entre 2011 y 2014, cuando ya llevaba más de una década formando parte del núcleo duro del Palacio Real de Oslo. Estos documentos han demostrado que Mette-Marit y Epstein intercambiaron numerosos mensajes y que, en 2013, la princesa se hospedó durante varios días en la mansión del magnate en Palm Beach, Florida.
Tras conocerse su amistad, la propia princesa emitió un comunicado en el que describió su relación con Epstein como "simplemente vergonzosa", asumiendo que mostró "mala valoración" al mantener contacto con él y lamentando no haber comprendido su reputación criminal.
Algunas asociaciones de las que forma parte la nuera del rey Harald ya han empezado a plantearse si retirar el patrocinio. La prensa local también se cuestiona si la princesa representa una base sólida de estabilidad y valores éticos para la institución, y muchos medios se preguntan si podrá asumir, en un futuro, el papel de reina de Noruega tras la sombra de tantas polémicas.
En este contexto, la impopularidad de Mette-Marit no para de crecer. Solo el 29,4% de los noruegos cree que debería ser reina. No en vano, estamos ante una reina que mintió sobre sus verdaderos lazos con Epstein, que tiene a su primogénito en prisiòn acusado de cargos tan graves como violaciones, malos tratos o posesión de drogas
Mette-Marit arrastra problemas de salud graves: su fibrosis pulmonar se agrava
A esta situación personal y familiar se suma un problema de salud que Mette-Marit arrastra desde hace años. Fue diagnosticada en 2018 de fibrosis pulmonar, una enfermedad crónica que causa cicatrización pulmonar y dificulta la respiración, lo que ha afectado directamente a sus apariciones públicas y a su actividad oficial. No fue hasta diciembre del año pasado cuando la Casa Real informó que la princesa podría necesitar un trasplante de pulmón debido al agravamiento de su situación.
Es el medio 'VG', el más leído del país, el que ha conseguido las fotografías exclusivas de la pareja saliendo de la prisión de Oslo, una hora después de haber entrado -aunque no hay imágenes del momento de la llegada-. Precisamente, Astrid Meland, comentarista del diario VG ha señalado que Marius tiene escasas posibilidades de salir de la cárcel después de la sentencia ya que "con su afición a grabarlo todo, desde el sexo hasta la conducción temeraria, ha creado por sí mismo muchas de las pruebas del caso. El primer problema de Marius Borg Høiby son los vídeos. Ninguna de las mujeres aceptó ser filmada".
Guri Varpe, responsable de comunicación de la familia real noruega, ha señalado que Haakon y Mette-Marit prefieren no pronunciarse sobre cómo ha sido su encuentro con el joven.
Un juicio que ha presentado a Marius como un monstruo odiado por toda Noruega
La visita de Mette-Marit se produce en un momento crítico en el que su hijo se derrumbaba en pleno juicio, entre lágrimas. "La presión mediática a la que he sido sometido me ha borrado como persona. Ya no soy Marius. Soy un monstruo, objeto del odio de toda Noruega. He perdido el 98 por ciento de mi red social".
Se habla incluso de un posible trastorno de estrés postraumático, además de ansiedad y depresión"."Salir en el periódico todos los días, durante todo el año, te afecta como persona. Porque ya no sabes quién eres. No me reconozco en lo que escriben sobre mí. Mi privacidad ha sido completamente aniquilada. Ya nada de lo que tengo es privado. Toda mi vida es de dominio público".
Marius se siente solo ahora pero los cargos que pesan sobre él son muy graves. Nada menos que cuatro cargos de violación (que durante el juicio ha negado tajantemente); violaciones, amenazas y malos tratos (basado en testimonios de varias exparejas, entre ellas la influencer Nora Haukland); delitos de drogas y conducción temeraria, de los que sí se ha declarado culpable; grabaciones sin consentimiento y quebrantamiento de condena, por violar órdenes de alejamiento incluso mientras el proceso estaba en marcha. El fiscal Sturla Henriksbø considera que el joven ha seguido en su vida un "patrón sistemático de abuso".
Ahora, una madre también acorralada y señalada como poco idónea para ser la reina de un país, visita como toda madre a su hijo preso. Pero el futuro de él también puede impactar en el de su madre. Una encuesta, de la cadena estatal NRK señala que su valoración ha caído del 7,4 al 3,7 en una escala del 1 al 10. Los grandes medios del país no descartan nada: ni un divorcio de los futuros reyes, ni una degradación de ella misma, ni una renuncia particular de Mette-Marit justificada no por los escándalos que la rodean sino por sus problemas de salud, un salto generacional en el acceso a la corona o que no pase nada. Pero a la vista de la tormenta perfecta que rodea a la princesa, esto parece lo menos probable. Y más con un futuro más que negro para su primogénito.