Actrices

Demi Moore, a los 63: “Di demasiado poder en mis años de juventud a lo que venía de fuera”

Demi Moore
Demi Moore, a quién le importa lo que yo haga. Getty Images
Compartir

En 'La sustancia' Demi Moore interpretaba a una estrella de fitness en decadencia que recurría a un oscuro procedimiento de replicación para recuperar su juventud. Argumento que trascendía la ficción para convertirse en un espejo (deformado) de su propia trayectoria. En un Hollywood que históricamente ha descartado a las mujeres al cruzar el umbral de una determinada edad, la estrella de 'Ghost' recurría al body horror para diseccionar el olvido al que había sido relegada durante años y regresar al centro de la conversación cinematográfica por la puerta grande.

Demi Moore se ha plantado en los 63 años con una serenidad casi insolente. Sí, sigue habiendo polémicas sobre su aspecto cada vez que pisa una alfombra roja, pero reducir la conversación a eso sería perderse el discurso que ella misma lleva años construyendo sobre la edad. En una reciente entrevista con 'Vogue' la intérprete asegura que ya no vive bajo la evaluación externa. “Uno de mis grandes aprendizajes es preocuparse menos de lo que piensan los demás y más por cómo te sientes tú. Di demasiado poder en mis años de juventud a lo que venía de fuera”, explica.

PUEDE INTERESARTE

Porque cumplir años bien -bien de verdad, no solo fotogénicamente- consiste en recuperar soberanía. Entender que el atractivo más sofisticado no está en parecer que se tienen 30 años para siempre, sino en habitar con soltura la edad que tienes. Y Demi parece haber llegado a ese lugar. Durante mucho tiempo fue uno de los rostros más escrutados del planeta. La doliente escultora de 'Ghost', la mujer explosiva de 'Striptease', los músculos de 'La teniente O'Neil', el icono físico de una Hollywood obsesionada con la perfección visual. Haber sobrevivido a ese nivel de presión estética y llegar a esta etapa diciendo lo que dice tiene más peso del que parece.

PUEDE INTERESARTE

"Envejecer es un privilegio"

“La palabra antienvejecimiento es muy cerrada, habla de luchar contra algo que es inevitable. Eso es una pérdida de tiempo. Envejecer es un privilegio y precisamente la idea de longevidad se centra más en invertir en el presente para tener calidad de vida en el futuro”, asegura en otro fragmento de la mencionada entrevista.

Su receta no pasa por grandes revelaciones místicas ni por ese wellness aspiracional que convierte vivir en una lista de suplementos imposibles. Su enfoque es bastante terrenal, y empieza con la gratitud. Cuenta que cada mañana comparte con sus amigas tres cosas por las que estar agradecidas, tres que dan miedo o suponen un desafío y una afirmación para el día. “Para mí es esencial”, dice. También insiste en simplificar. Menos multitarea y más presencia. “No es tanto cuánto haces, sino simplemente el hecho de hacerlo. Quiero que todo lo que haga tenga significado y sea memorable y eso implica estar presente", subraya.

Hábitos sostenibles

Por supuesto, también más hábitos sostenibles. Dormir bien ("cuando soñamos es cuando tenemos nuestro gran momento de curación"), moverse, meditar cinco minutos si hace falta. “Con los años me he dado cuenta de que cuanto más simple es una rutina, más manejable es. Y lo más importante: me permite ser constante. Y precisamente esa constancia es mucho más relevante que la cantidad porque es cuando mejores resultados obtienes", se explaya.

¿Significa eso que Demi está libre de contradicciones? Claro que no. Ahí están las sospechas públicas sobre retoques y procedimientos. Y probablemente seguirán. Pero tal vez esa sea precisamente la lección más útil. Puedes cuidarte, retocarte si quieres, verte en el espejo con días mejores y peores, y aun así haber hecho las paces con el tiempo.