Actores

Russell Crowe vuelve a ponerse en modo Gladiator: su impresionante cambio físico a los 62

Russell Crowe, en el Festival de Taormina de 2026. Getty Images
Compartir

Hacía mucho tiempo que Russell Crowe no se parecía a Máximo Décimo Meridio, comandante de los ejércitos del Norte y leal servidor del emperador Marco Aurelio. Las lesiones, el sedentarismo y los malos hábitos le llevaron a pesar 126 kilos, pero ahora Gladiator está de vuelta.

El temperamental actor, de 62 años, ha aparecido en una imagen junto al luchador escocés de la WWE Drew McIntyre exhibiendo unos brazos notablemente más definidos y una silueta muy distinta de la que lucía hace apenas un año.

PUEDE INTERESARTE

La fotografía llega en el momento perfecto. Crowe acaba de terminar el rodaje en España de 'El último Druida', una película de acción en la que interpreta a un anciano druida celta enfrentado a las fuerzas romanas y en la que también aparece McIntyre. Y en el horizonte tiene otra historia de espadas, inmortalidad y mamporros de alto presupuesto. El remake de 'Los inmortales', en el que Crowe interpreta a Juan Sánchez-Villalobos Ramírez, el personaje que en la película original encarnó Sean Connery.

Dicho de otra manera, Crowe vuelve a estar rodeado de guerreros. Y parece que ha decidido que, ya puestos, lo mejor es parecer uno de ellos.

PUEDE INTERESARTE

La transformación no es fruto de unas semanas de gimnasio ni de una operación de marketing para presentar el nuevo 'Highlander'. El propio Crowe explicó en noviembre de 2025 que el punto de partida había sido bastante más contundente.

Después de terminar 'Nuremberg', donde interpreta al dirigente nazi Hermann Göring, el actor llegó a pesar los mencionados126 kilos. En una conversación con Joe Rogan explicó que posteriormente había bajado hasta los 101 kilos, es decir, unos 25 kilos menos.

Ese proceso había comenzado aproximadamente durante el año anterior a aquella entrevista. Lo que Crowe tenía claro es que no iba a someterse a tres meses de sufrimiento desayunando pechuga de pollo y levantando pesas todo el día para convertirse de nuevo en una estrella de acción, sino que su plan pasaba por recuperar progresivamente una condición física que le permitiera trabajar mejor y, sobre todo, mantenerse activo a largo plazo.

Menos alcohol y más constancia

Uno de los cambios más importantes fue reducir de forma considerable el consumo de alcohol. Crowe, que nunca ha ocultado su afición por una buena copa, explicó que había aprendido a distinguir entre disfrutar de una bebida y convertirla en una costumbre cotidiana.

Su nueva filosofía es bastante menos épica que una dieta de Hollywood y probablemente mucho más sostenible. Si toma vino con la cena, procura que sea un buen vino, pero intenta evitar las bebidas “casuales”, aquellas que se toman simplemente porque están ahí.

También incorporó cambios en la alimentación y volvió a hacer ejercicio de manera regular. Algunas informaciones posteriores han apuntado además al ayuno intermitente y a medicación para el control metabólico.

Crowe arrastra lesiones acumuladas durante décadas de rodajes y trabajos físicos. En su conversación con Rogan habló específicamente de problemas en hombros y rodillas y de una artritis que limitaba sus movimientos. "El verdadero beneficio que estoy obteniendo proviene de estas inyecciones en los hombros, las rodillas y también de la vía intravenosa. Ha reducido la inflamación de mi cuerpo", contó.

El resultado que él mismo describía entonces era especialmente significativo. Decía que podía volver a mover el hombro con mucha más amplitud y sin dolor y que empezaba a recuperar musculatura. Pero insistía en que estaba haciéndolo despacio.

El gladiador cambia de estrategia

Crowe reconoció que para 'Los inmortales' había llegado a pensar que tendría que hacer tres sesiones de entrenamiento al día. También admitió que ese planteamiento no le funciona a largo plazo. Puede llevarlo a cabo durante un tiempo, pero cuando abandona una rutina tan extrema corre el riesgo de dejarla por completo.

La evolución resulta especialmente llamativa porque Crowe no se ha limitado a perder peso. Las fotografías recientes muestran también una recuperación visible de masa muscular, especialmente en brazos y hombros.

En realidad, no es tanto una cuestión de volver a ser el Russell Crowe del año 2000 como de algo más sensato. Recuperar fuerza. Moverse mejor. Bajar peso. Entrenar con regularidad. Y llegar a los 62 años en condiciones de enfrentarse a un rodaje de acción sin pretender que el cuerpo tenga memoria de 30 años.