El lado personal del futbolista Pau Curbasí, de 19 años: sus padres que "le mantienen con pies en la tierra" y su hermana mayor
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El joven de 19 años ya ha alcanzado la cima de su carrera, pero eso no impide que lleve una vida absolutamente normal, en un entorno que le transmite valores positivos
Es difícil imaginar cómo debe sentirse un chico que ha llegado a lo más alto de su carrera con solo 19 años. Pau Cubarsí no solo ayudó, y mucho, a ganar el Mundial 2026, sino que fue galardonado con el premio FIFA al mejor jugador joven. A esa edad, sucumbir a la tentación de sentirse por encima del bien y del mal es muy probable. Sin embargo, el futbolista ha demostrado tener los pies en la tierra con declaraciones que resultan impactantes precisamente por la normalidad con la que vive de puertas adentro, tanto con su familia como con sus amigos.
Unos padres que aún lo protegen y supervisan
Pau nació en Estanyol, en Girona. Ni siquiera llega a ser un pueblo: es lo que se conoce como entidad singular de población (una aldea, por ejemplo, lo es) que ni siquiera llega a los 200 habitantes. “Lo mejor de crecer en un pueblo como Estanyol es que hay muy poca gente y eso hace que te críes de manera distinta”, declaraba al diario ‘Sport’. Ese entorno, esa familia y amigos a los que nombró en el homenaje que le hizo su pueblo, es el que lo ha ayudado a crecer y tener unos valores sólidos, que agradeció en el discurso.
En una entrevista ofrecida en junio a ‘GQ’, poco antes de viajar a América para jugar en el Mundial, habló de que su padre, Robert, como uno de sus grandes referentes. Sobre su familia, aseguró que “es quien me mantiene con los pies en la tierra”, así como su agencia de representantes y sus amigos. “Son ellos quienes se aseguran de recordarme de dónde vengo y quién soy en muchos sentidos”.
Irene, su hermana mayor, y su madre, Glória, completan esa burbuja protectora en la que se ha criado Pau. Ellas también se ocupan de que el jugador no pierda contacto con el mundo real. “Mi madre es mi madre y está muy encima para que no me desvíe del buen camino”, contaba en ‘El Mundo’. Porque, cuando se cierran las puertas de su casa, desaparece el jugador del Barça al que medio planeta conoce y aparece el hijo y el hermano: “Mis padres me siguen echando la bronca cuando hago algo mal”, declaró ante los micrófonos de la COPE hace un año.
Y es que Pau es, por encima de todo, un buen chico: Albert, propietario del restaurante L’Estanyol, está orgullosísimo del hijo de sus vecinos y explicaba a ‘El Periódico’ cómo le había conmovido que, en pleno Mundial, Cubarsí se acercara a consolar a un jugador francés. Son detalles que dan contexto a la manera en que el muchacho ha sido educado.
Los amigos de siempre
“No siento que haya diferencia entre el Cubarsí del campo y el de fuera”, relataba a ‘GQ’. Y es cierto: aunque su llegada al Barça le ha hecho ganar nuevos amigos en el vestuario, sus colegas son los de siempre, aquellos con los que recorría las calles de su pueblo, cuando iba al colegio, al instituto o a entrenar en Vilablareix (en su pueblo ni siquiera había campo de fútbol). Con ellos se va a ver la última de ‘Fast & Furious’, una de las sagas de cine que más le apasionan junto a la de Harry Potter, o hace planes normales, como comer juntos a su regreso del Mundial.
¿Paga él las fiestas? Para nada. Tal como comentó en la COPE, cuando queda con sus amigos y van a tomar algo o a comer, cada uno paga lo suyo. Es consciente de que sus amigos están estudiando y tienen otro presupuesto, algo que encaja con el estilo de vida que lleva y con lo que le han inculcado sus padres. “Intento pasar desapercibido, porque todos somos iguales. Incluso llevamos el mismo peinado”, confesaba.