Julián Mora, fundador de Okappi's Smoke & BBQ, es capaz de tallar muebles artesanales, pero también de transportar su barbacoa nómada por el norte de España
Okappi’s Smoke & BBQ empezó como un entretenimiento y es hoy una de las mejores cocinas callejeras que puedes encontrar
Todo es casero. O proviene de su propia huerta o de proveedores locales
Quizá Julián Mora Campos atesora en su casa de Avilés, Asturias, uno de los secretos para mejorar nuestro siglo. Quizá sus aventuras empresariales, que a veces parecen suicidios frente a cualquier “manual emprendedor” de Silicon Valley, esconda una fórmula de bienestar que hasta él desconoce. Y no solo porque parezca haber nacido con un chile habanero acomodado en el colon, que le confiere una energía extraordinaria, un súperpoder para alargar las horas del día divirtiéndose, y para hablar atropellándose conforme su cerebro apelotona ideas que te dudar de su cordura. Tampoco por su bonhomía, que se intuye a leguas, como el aroma de sus barbacoas. No.
El talento de este Ripley bueno es su capacidad para utilizar las manos y adaptarlas a nuevos usos con una facilidad asombrosa. En esta centuria digital, cuando los humanos somos capaces de teclear más rápido que las pulsaciones de nuestros corazones acelerados, Julián Mora, fundador de Okappi's Smoke & BBQ, es capaz de tallar muebles artesanales con maderas nobles recicladas y, también, de transportar su barbacoa nómada, apañada con su ingenio y en cuyo interior cocina delicias manejadas, también, con los mismos dedos que el resto de la población deslizamos, cada día, y mayormente, por pantallas y plásticos.
Julián, de profesión administrativo, se aventuró hace años como carpintero artesano con una empresa propia, Okappi, en la que ponía un mimo a sus diseños y al tratamiento de las maderas que le valió el patrocinio de una marca internacional. Los sábados descansaba y, culo inquieto y además fraterno, se dedicaba a preparar barbacoas para amigos y familia. Hasta que llegó la pandemia.