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El consejo de un carnicero: "No compres pechugas de pollo con estrías"

Muchas pechugas de pollo presentan estrías blancas. getty images
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Cuando vas al supermercado, la carnicería o la pollería uno de los alimentos más demandados es, sin duda alguna, la pechuga de pollo. Es barata, fácil de preparar, y tiene muchas posibilidades a la hora de cocinarla, además de que suele ser del gusto de prácticamente todo el mundo. No obstante, son muchos los que le dan más de una vuelta a la que van a elegir para llevarse a casa, mientras que a otros les da igual una que otra. Sin embargo, lo más probable es que todos se hayan encontrado con pechugas de pollo que presentan una especie de estrías blancas.

Esto es algo más que normal y muy frecuente vayas al comercio que vayas, aunque sí que es cierto que, si tienes la posibilidad de elegir, opta por una pechuga que no presente esas estrías, como explica en sus redes sociales el carnicero Mario Sánchez Díaz, más conocido en el entorno digital como @el_as_carnicero.

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“Si veis una pechuga de pollo con tiras blancas os recomiendo no comprarla”, subraya el carnicero, que también señala que esas estrías no son malas ni peligrosas para la salud, pero sí que “pierde mucha jugosidad y mucha ternura”, por lo que a la hora de cocinar y comer esa pechuga se va a notar la diferencia con una que no presente esas estrías blancas.

El motivo por el que presentan estrías blancas

La realidad es que las pechugas que presentan a simple vista esas estrías son porque el pollo del que provienen ha crecido muy rápido y procede de un sistema intensivo de producción. Esas estrías surgen del crecimiento acelerado de las aves que producen la formación de miopatías, haciendo que el tejido muscular se rompa y surja ese aspecto sobre la pechuga.

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"El músculo no llega a desarrollarse de forma natural y aparecen fibras blancas en vez de tener un músculo puro", explica el carnicero en sus redes sociales. A pesar de que su consumo no conlleva ningún tipo de problema para nuestra salud, sí que lo hace en la calidad, ofreciendo una textura más chiclosa al comerla que una pechuga sin estrías.

Por eso mismo, el carnicero Mario Sánchez Díaz recomienda comprar siempre la pechuga de pollo sin estrías, que al cocinarse será más jugosa y tierna, además de que lo más probable es que no provenga de un ave al que se le ha engordado rápido para tener más producción.