El obrador de Tarragona que hace panes XXL de hasta 8 kilos para celebrar calçotadas

Una panadería de Reus crea bajo petición barras de pan gigantes de hasta ocho kilos para acompañar las grandes calçotadas
La receta de pan sin harinas hecha en un minuto que no sabías que necesitabas
Estamos en plena recta final de la temporada de calçots, que si se da bien suele durar hasta abril, por lo que es época de calçotadas, muy populares en muchas zonas de Cataluña, donde más se suele comer y cocinar este ingrediente que alcanza su máxima producción entre enero y marzo. La presencia de este alimento supone en muchos casos la reunión entre familiares y amigos para comerlos a la brasa y que se acompañan con carnes también cocinadas en las brasas y una salsa especial para este tipo de cebolla que llena los mercados catalanes cuando llega el invierno.
Además, el pan suele ser un gran acompañante en las calçotadas, pero como se suele reunir mucha gente, hay que comprar muchas barras, para lo que una panadería de Tarragona ha puesto una gran solución: sus barras de pan XXL perfectas para acompañar las calçotadas.
Barras de hasta 8 kilos
Se trata de Forn Sistaré, un horno ubicado en Reus (calle Ample 20, además de otros locales en la ciudad y otro en Tarragona) donde hacen panes de todo tipo, pero llama la atención estas barras de pan gigantes de las que tienen disponibles tres tamaños: de tres, cinco y ocho kilos, que siempre se deben encargar con antelación en cualquiera de sus obradores o través de teléfono o web para que estén listas y recién horneadas para disfrutarlas en la calçotadas junto a la familia o los amigos.
Se trata de una de las mejores panaderías de la zona que ha logrado, entre otros galardones, el Millor Pa de Pagès Català IGP 2025 o el Pa d’Or 2025. Su obrador lleva horneando pan desde 1910 haciendo “pan con respeto. Con respeto y pasión por este oficio, que nace en la tierra y termina en la mesa. Con respeto por los campesinos que cultivan el trigo, y por los molineros que hacen harina”.
Su nacimiento en 1910 vino de la mano de Pere Sistaré, iniciando así una tradición panadera en la familia, donde ahora una quinta generación se encarga de sus obradores sin perder la esencia artesanal ni la calidad de sus panes, donde prima una corteza robusta y crujiente que esconde una miga sabrosa, esponjosa y que se hace la boca agua al comerla, más aún si se disfruta en una calçotada, quitando esa parte quemada del calçot que le da el fuego al cocinarse y sumergiéndolo en la salsa antes de degustarlo y acompañarlo de un trozo de ese pan.
