Alimentación

¿Qué porcentaje de carne debe llevar el pavo cocido para ser una buena opción?

pavo Getty
Pavo cocido. Gastro
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Para muchas personas el pavo cocido se ha convertido en uno de los alimentos habituales del día a día. Uno de los motivos es que resulta muy versátil y cómodo de consumir.

Otro de los motivos que explica su popularidad es la buena imagen que tiene, en gran parte debido a algunas características relacionadas con su composición nutricional: apenas contiene grasa y aporta muy pocas calorías. Ahora bien, no todas las opciones que encontramos en las tiendas tienen las mismas características, así que conviene conocer algunos detalles fundamentales. Lo primero y más importante es el tipo de producto que queremos comprar.

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No todo es pavo cocido

A primera vista todos estos productos pueden parecer similares, pero conviene saber que existen dos tipos, según su categoría comercial: uno es el pavo cocido y el otro es el fiambre de pavo cocido. La diferencia entre ellos es que en este último se utiliza fécula (almidón) como ingrediente. Eso permite retener más cantidad de agua y reducir la cantidad de carne utilizada.

Es decir, el fiambre de pavo cocido tiene menos cantidad de carne que el pavo cocido. Por eso es importante leer la etiqueta y más concretamente la denominación de venta del producto, que normalmente se muestra junto a la lista de ingredientes. Así podremos saber con seguridad si se trata de fiambre o no. 

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Una vez que sabemos eso, el siguiente paso que deberíamos dar es consultar la lista de ingredientes. Por lo general el pavo cocido que encontramos en las tiendas es un producto cárnico elaborado a partir de carne de pavo a la que se añaden diferentes ingredientes, como agua, sal, estabilizantes, conservantes o aromas, entre otros. Cada uno de estos cumple una función diferente; por ejemplo, el agua y los estabilizantes ayudan a mejorar la textura y aumentar la jugosidad, mientras que la sal potencia el sabor y prolonga la conservación.

¿Cuánta cantidad de carne contiene?

Como podemos imaginar, una de las características más importantes de este producto es la cantidad de carne que contiene. Esto determina las características organolépticas (aspecto, sabor, textura, etc.), la composición nutricional, la calidad comercial y, por supuesto, el precio. 

Algunos productos destacan la cantidad de carne en la parte frontal de su envase. Pero generalmente esto solo ocurre cuando esta se encuentra en una proporción alta; por ejemplo, 92%, 95%, etc. En el resto de los casos esa información no se muestra de una forma tan clara, así que tendremos que consultar la lista de ingredientes para conocerla, ya que ahí debe indicarse de forma obligatoria. En el caso del fiambre podemos encontrar porcentajes que rondan el 50%, mientras que en el pavo cocido las proporciones pueden estar entre el 70% y el 95%, aproximadamente. 

Lo que hay que saber es que, en general, cuanta mayor cantidad de carne tenga el producto, mayor será también su calidad desde el punto de vista comercial y, probablemente, también desde el punto de vista nutricional. 

Lo deseable sería optar por productos con más de un 85%-90% de carne. El inconveniente es que probablemente serán más caros que otros con menor cantidad de este ingrediente. Aunque no siempre es así. Por eso, a la hora de hacer comparaciones es importante fijarse en el precio por cada cien gramos de producto, y siempre teniendo en cuenta la proporción de carne que contienen en cada caso. 

No es un producto para todos los días

La publicidad suele mostrar la pechuga de pavo cocida como un producto saludable. Pero hay que tener presentes dos detalles importantes. El primero es que en la gran mayoría de los casos contiene una cantidad notable de sal. Además se incluye dentro de las carnes procesadas, que según la evidencia científica se asocian con un mayor riesgo de desarrollar cáncer colorrectal si se consumen de forma habitual y elevada. Por eso conviene no desplazar con este tipo de productos a alimentos frescos y menos procesados, reservándolo para un consumo ocasional.