Así es la tarta turonesa que bordan en una pastelería de la cuenca minera: “Solo la vas a encontrar aquí”

Hablamos con la joven Bárbara Pereira, la pastelera encargada de custodiar esta receta histórica en La Gloria (Turón), fundada en los años 50
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Aunque abrió sus puertas en los años 50, estos días la pastelería La Gloria atraviesa uno de sus momentos de máximo esplendor gracias a la joven chef pastelera que ha cogido las riendas del negocio fundado por Florentino Luengo y que más tarde regentó Julio Álvarez. Fue en 2024 cuando esta asturiana, formada en cocina dulce y salada, y con experiencia en casas tan reconocidas como Pomme Sucre (Gijón), decidió coger riendas de este coqueto histórico templo dulce situado en plena cuenca minera en el que hoy manda la -cada vez más en auge- pastelería de vitrina.
Hasta allí, hasta el corazón de Turón, nos hemos acercado para conocer su famosa tarta turonesa, de la que te vamos a dar todos los detalles. Pero también para descubrir cuáles son esas otras creaciones dulces que hacen felices a diario a locales y visitantes. Y qué gusto da ver a gente joven -en esta aventura le acompaña su marido, Adrián Álvarez- llevando adelante proyectos muy interesantes en zonas rurales como la que nos ocupa. Te avisamos: vendrás por su tarta turonesa, pero volverás por otras muchas razones.

¿Esto es algo exclusivo de La Gloria o es una receta que se estila por la zona?
La receta como tal es exclusiva de aquí, aunque también la puedes encontrar en algunos restaurantes de la zona de Mieres, que la compran aquí y la ofrecen como postre. Pero la tarta entera solo la vas a encontrar en La Gloria. Creo que en su día, hace años, sí que hubo algunas pastelerías que intentaron replicarla, pero lo cierto es que la gente ya tiene muy identificada la tarta turonesa con esta pastelería. De hecho, el 70% de las tartas que vendemos son turonesas. En esta zona hay otros dulce típicos, como los carajitos, que los encuentras en todas las pastelerías, pero esto solo lo vas a encontrar aquí.
Es una receta secreta que ahora mismo custodias tú, pero entiendo que a tu marido se la habrás dejado ver.
El proceso de elaboración en sí es sencillo, no es como, por ejemplo, un hojaldre, que hay que dejarlo reposar. La turonesa es una tarta de finales de los 80 que la única particularidad que tiene es que hay muchos pequeños detalles a tener en cuenta. ¿sabes? Y son precisamente esos matices los que marcan la diferencia. Tiene tanto éxito porque es una tarta muy fácil de comer, gusta mucho tanto a niños como a personas mayores.
¿Es algo que siempre está disponible en la tienda o hay que encargarla?
Actualmente solo la trabajamos bajo reserva porque es una pastelería pequeña donde nosotros elaboramos todos al 100%. Sería inviable tener una nevera llena de turonesas todos los días. Generalmente, salen unas cuatro o cinco diarias salen, pero los fines de semana se venden en torno a 20 o 30. Depende si hay muchos cumpleaños, comidas familiares o cualquier otro tipo de celebración.
Háblame de las jornadas del pote, ya que este es el postre estrella.
El impulsor de estas jornadas, junto a un grupo de personas, fue mi abuelo, Arsenio Suárez. Formaban una comisión de festejos a principios de los 90 y no sé si la tarta de hecho fue creada para esas jornadas o ya llevaba desde finales de los 80. Lo que está claro es que gracias a este evento se empezó a popularizar cada vez más. Y, por supuesto, a día de hoy las jornadas siguen existiendo y el postre sigue siendo la tarta turonesa.
Tengo que preguntarte por las letras de la parte superior. ¿Siempre se ha respetado esa misma tipografía o es algo que ha ido cambiando con los años?
Sí, siempre ha sido la misma. El único detalle que decidimos cambiar nosotros, que es una tontería, es que nos dio por cambiar el chocolate con leche, que es el que siempre se ha usado para hacer esas letras, por chocolate negro. Pero a la gente no le gustó aquella licencia, así que no nos quedó otra que volver al chocolate con leche (risas). Cuando la gente tiene algo ya interiorizado…

Aunque sabemos que la receta original se sigue respetando, ¿qué dicen los que han probado las tres “versiones”?
Es verdad que al principio estuvimos muy a examen, aunque afortunadamente estuvo Julio con nosotros hasta que ya tuvimos interiorizadas las recetas. Es más, muchas veces las hacía prácticamente él, nosotros solo mirábamos y, aún así, había gente fuera que decía que estaba mejor y otros que peor. ¡Y las había hecho Julio! (Risas) Pero la gente, en general, dice que sabe igual, que está muy rica. Y es que al final es la misma receta con las mismas materias primas.
¿Y tienes previsto hacer más elaboraciones inspiradas en la turonesa o se te quitaron las ganas de innovar?
Sí, me apetecería, por ejemplo, hacer un helado, aprovechando ese boom que tiene la receta en la zona, pero más de cara al futuro. Y también me gustaría sacarla fuera de Asturias, pero es complicado porque es una tarta muy delicada, por eso nadie se ha atrevido a hacerlo nunca. Lo que sí hacemos el 4 de diciembre, que se celebra Santa Bárbara y es un día muy importante aquí, son turonesas en formato mini, pero solo ese día. Esta versión sí que es algo, digamos, nuestro, aunque los antiguos dueños, por ejemplo, la vendían por porciones. Pero nosotros, al tener una carta tan amplia de pasteles, decidimos quitar esa opción para dejar protagonismo a otros dulces. Porque la turonesa ya se vende ella sola (risas).

¿Te planteas abrir algún otro local en una ciudad más grande?
Sí que quiero, pero ahora quiero afianzar lo que tenemos, no dar pasos que luego tenga que retroceder. También tengo que aprender a delegar, porque ahora mismo en el obrador estamos solo mi marido y yo. Pero es que yo soy muy defensora de que las cosas bien hechas siempre van a salir bien, aunque me encantaría hacer crecer La Gloria. ¿Dónde? No sé. Pero no quedarme solo con esta pastelería.
¿Tuviste siempre claro que te querías especializar en pastelería?
Sí, siempre se me ha dado bien, la verdad. Lo que pasa es que mi padre, que es cocinero, me sugirió que estudiase cocina porque de esa manera tendría conocimiento de ambas cosas. Por eso estudié dirección de cocina, donde además te enseñan otras cosas que a día de hoy me son muy útiles. Pero con lo que más disfruté fue con la pastelería, el segundo año, con una profesora que era magnífica y me dejaba probar cosas y hacer lo que quería. Y a la hora de buscar prácticas elegí Pomme Sucre, donde estuve trabajando año y medio.
¿Y en qué momento se presenta la oportunidad de coger las riendas de La Gloria?
Yo nunca lo había hablado con los dueños ni con nada, pero es algo que yo tenía en mente desde que hace mucho. Mis abuelos siempre tuvieron negocio y yo también quería tener el mío, y quería que fuera en Turón. Por otro lado, yo conocía desde siempre a Julio y a Mari, y sabía que no les quedaba mucho para el jubilarse. Así que, una vez terminé lo de Pomme Sucre, y después de pasar por otro sitio en Mieres que no era exactamente lo que estaba buscando, viniendo de la alta pastelería, pensé que había llegado el momento. Básicamente, porque con este nivel de pastelería en Asturias no había mucho más.

¿Y tu marido estaba en el plan desde el principio o lo engañaste?
Yo es que soy de ideas muy claras, y cuando se me mete algo en la cabeza... (Risas) Me acuerdo que en diciembre de 2023 empecé a rondar la idea y en enero o febrero de 2024 ya estaba tratando con ellos el tema de coger la pastelería. Entonces, sí que hubo un momento en el que él dijo: “Mira, somos un matrimonio, y si nos va bien, que nos vaya bien a los dos, y si nos va mal, pues que nos vaya mal a los dos”.
Hablemos de referentes, más allá de Julio Blanco (Pomme Sucre), que fue tu maestro.
A mí, lo que me gusta son las masas. Y un sitio que me inspira mucho en tema de bollería y de hojaldre es Panem, creo esos chicos trabajan espectacular. También el chico de Obrar Madrid, Miguel Yeste, que lo conocí hace medio año y me parece que trabaja genial.

Sabemos que la protagonista es la tarta turonesa, pero no es lo único aquí que merece la pena.
Por supuesto, hay otros pasteles y masas muy importantes. Ten en cuenta que, cuando cambiamos el estilo de la pastelería, yo quería que hubiera un poco de todo. Sobre todo, pensando en la gente que viniera de fuera, para que pudiera conocer una oferta variada. Dentro de lo que es el hojaldre, se pueden encontrar desde un clásico milhojas (de merengue, de yema o de pistacho), hasta lazos de almendra, tarta de almendra, el kouign-amann… Y, por supuesto, los cruasanes, las napolitanas o las palmeras, que es lo más vendido de la pastelería. La estrella es la de praliné de pistacho y chocolate blanco de Valrhona, pero también hacemos praliné de avellana y chocolate con leche, de chocolate Kinder...
