¿Qué es la capa blanca que cubre los arándanos?
Nuestro experto en alimentos, Miguel Ángel Lurueña, nos dice si es sano comerse esa capa de cera
¿Cómo lavar los arándanos para comerlos de forma segura?
Hace ya unos cuantos años que es habitual encontrar arándanos en las tiendas de alimentación, pero mucha gente todavía desconoce algunos detalles de este fruto, como el que se relaciona con su aspecto. La capa blanquecina que suele presentar la superficie de los arándanos provoca recelos en muchas personas, que piensan en restos de suciedad o pesticidas. Pero es en realidad algo normal y deseable.
Dicha capa blanquecina no es nada extraño. No son restos de pesticidas, contaminación, suciedad ni moho. Se trata simplemente de un tipo de cera que el fruto produce de forma natural y que se conoce como pruina. En realidad todas las frutas están cubiertas por ceras de forma natural. La particularidad de la pruina es que se trata de una cera que forma pequeños cristales sobre la superficie del fruto, de modo que dispersa la luz, otorgando a los arándanos ese aspecto mate tan característico.
La pruina no es exclusiva de los arándanos. También está presente en la superficie de otras frutas, como las uvas o las ciruelas. Por eso tienen ese aspecto blanquecino. De hecho, en las uvas tiene especial interés porque su superficie alberga levaduras que tradicionalmente han participado en la fermentación para la elaboración de vino.
Importantes funciones
La pruina, al igual que otras ceras que cubren la superficie del resto de las frutas, cumple importantes funciones. A grandes rasgos, podemos decir que se encarga de proteger el fruto: evita la pérdida de agua desde el interior, de manera que mantiene el fruto jugoso y turgente; lo protege frente a la radiación ultravioleta que llega desde el sol y actúa como barrera frente al ataque de hongos, bacterias y otros organismos.
Es decir, no debería preocuparnos, sino todo lo contrario, dado que sirve de protección y prolonga la vida útil de la fruta. Así que lo ideal es que los arándanos mantengan esa capa blanquecina de pruina el mayor tiempo posible.
Una buena pista a la hora de comprar
Cuando vamos a comprar arándanos conviene fijarse precisamente en ese detalle. Si vemos que presentan un aspecto azulado, liso y brillante, lo más probable es que hayan perdido esa capa de pruina. Quizá debido a una mala manipulación o a que ha pasado mucho tiempo desde la recolección. Eso significa que su vida útil será corta.
Así pues, conviene elegir los arándanos que presentan un aspecto mate porque eso significa que mantienen intacta esa capa de pruina. De ese modo están protegidos frente al medio exterior y son capaces de retener el agua que contienen, de manera que durarán más tiempo. Es decir, es una señal de que son frescos y se han manipulado con cuidado.
¿Qué hacer en casa?
Como esa capa blanquecina resulta “sospechosa” para muchas personas, lo primero que hacen después de comprar arándanos es lavarlos o frotarlos para retirarla. Pero es una mala idea porque de esa manera quedan desprotegidos y duran menos tiempo. Lo recomendable es manipularlos con delicadeza y lavarlos solo inmediatamente antes de comerlos. Así conseguiremos prolongar su vida útil.
Para lavarlos, basta con ponerlos bajo el grifo. Aunque en el caso de personas pertenecientes a grupos de riesgo (embarazadas, personas inmunodeprimidas, etc.) se recomienda también desinfectar con ayuda de lejía apta para uso alimentario, siguiendo las instrucciones del fabricante.
¿Y los arándanos congelados?
Si compramos arándanos ultracongelados, también debemos lavarlos antes de consumirlos, a no ser que en la etiqueta se indique lo contrario.
En caso de que queramos congelar los arándanos en casa, podemos hacerlo tanto antes, como después de lavarlos. Eso sí, si los congelamos antes, tendremos que recordarlo para lavarlos una vez descongelados y antes de consumirlos. Y si los lavamos antes de congelarlos, debemos secarlos bien antes de meterlos en el congelador y tener en cuenta que, una vez descongelados, estarán más desprotegidos.