Carlos Casillas, chef con estrella Michelin que da de comer a bomberos y evacuados por los incendios: "Llevo días sin dormir"
Más de 20.000 raciones han salido ya de sus fogones. Gastro ha entrevistado al joven chef Carlos Casillas para conocer cómo está viviendo esta experiencia solidaria en medio del fuego que asola su provincia, Ávila
Así es Barro, el restaurante estrella Michelin de Casillas en Ávila: "Buena comida"
En 2023, el chef Carlos Casillas, al frente del restaurante Barro en Ávila, consiguió su primera estrella Michelin, siendo entonces el más joven en ganarla, a sus 25 años. Un año después recibía otro impulso, el de Mejor Chef Joven de la Guía Michelin y sus restaurantes y proyectos en 2026 (la coctelería Fango y el restaurante Surco) no han hecho más que consolidar todo el potencial que ya demostraba entonces. El día a día y la agenda del chef están más que ocupados, pero todo paró cuando vio la columna de humo.
Sí, Carlos Casillas está cerca de los incendios que asolan su provincia - Ávila- y varias más de nuestro país desde el pasado miércoles. El foco principal, conocido como el incendio de Burgohondo, ha afectado gravemente a varias comarcas de la provincia de Ávila (especialmente el Valle del Alberche y el Valle del Tiétar) y ha despertado las ganas de ayudar de este joven chef con el que ha hablado 'Gastro'. Un incendio forestal sin precedentes en nuestro país que ha despertado, también, la conciencia de muchas almas solidarias, que están ayudando a los que intentan apagarlo y a los evacuados de los pueblos afectados.
"Están siendo días intensos. La decisión de ayudar llegó el jueves pasado, justo al terminar el servicio de comidas del restaurante, vi la columna enorme de humo. Había visto algo en redes sociales del incendio, pero ahí decidí ponerme manos a la obra e intenté juntar a gente y junto a la ONG (World Central Kitchen, la de José Andrés) ponernos a ayudar", comenta. Para eso, prácticamente ha cerrado Barro y también ha puesto en pausa su vida personal.
"Pusimos nuestra maquinaria en marcha para poder dar esa misma noche 700 cenas y atender a todo el que lo necesitara. Ahora mismo estamos trabajando unas 120 personas por día y damos de comer, dependiendo de necesidades, unos días a 6000 personas, otros a 2000", nos explica el chef.
La logística, según cuenta, funciona gracias a la solidaridad de muchos, "nos han dejado furgonetas desde KIA, vehículos eléctricos -algo que nos importa mucho- para poder hacer todas las entregas". Y ha llevado su cocina, sus platos, por todas partes. "Hemos cubierto todos los pueblos de Ávila, creo que no hay uno al que no hayamos ido, desde Cebreros a Sotillo, Casavieja, Mijares… Todos e incluso alguno de la Comunidad de Madrid", añade.
Más de 20.000 raciones
¿Qué recetas de Carlos Casillas han podido probar los damnificados por estos graves incendios? "Hemos preparado cosas diferentes. Lentejas con jabalí, ternera a la jardinera, conejo al ajillo con pepitoria, lasañas de pollo, canelones, potaje de bacalao, garbanzos con oreja, hemos hecho muchas cosas. Y estaremos hasta cuando haga falta, ojalá sean pocos días más. Llevamos unas 20.000 raciones entregadas".
Bomberos, trabajadores, voluntarios y evacuados de sus hogares degustan sus recetas de cocina tradicional y hogareña. Un bocado caliente, hecho con cariño y con el que no logran evitar el dolor, el miedo y la pérdida, pero que les reconforta durante unos segundos. Y conseguir eso, en estas circunstancias, no es poco.
Para poner esta ayuda en marcha, Carlos llamó a la coordinadora de World Central Kitchen y pudo activarse lo antes posible. "En una hora y media teníamos el dispositivo montado y eso es importante porque ellos tienen mucha experiencia en este tipo de catástrofes. Cada día aprendemos algo nuevo, cosas en las que mejorar, y todo nos nutre como cocineros. Conoces así otra forma de trabajar y, sobre todo, de subir nuestros estándares", reconoce.
Las emociones, a flor de piel
¿Cómo se vive una situación tan extrema y alejada de su día a día? "Las emociones están a flor de piel, llevamos muchos días, de cansancio y los voluntarios ya son casi familia. Tenemos tres turnos por jornada y yo estoy en todos ellos, durmiendo algunos días nada y otros unas pocas horas. Es duro, pero cada vez nos adaptamos más y optimizamos los procesos. Las emociones vendrán todas al terminar, aún ahora lo vivo con la intensidad y adrenalina de llegar a todo, que no falte una sola comida", responde.
Su obsesión: llegar a todas partes
"Estamos en una provincia muy grande con carreteras de montaña difíciles y lentas de transitar, cada envío lleva mucho tiempo… Salen a las 12 del restaurante y llegan a las 17 h de la tarde a su destino y todo con la preocupación lógica de los que están repartiendo, las carreteras cortadas cerca del fuego… Yo intento coger las rutas más complicadas y el equipo de voluntarios se está dejando la piel. Sin ellos no sería posible", asegura.
A nivel de recursos, Casillas asegura que desde la Diputación y el Ayuntamiento de Ávila han puesto a su disposición todo lo que han podido. "A veces hemos cubierto con recursos propios por una cuestión de ser más rápidos y atender una necesidad urgente, pero intentamos coordinarnos con la ONG y con estos entes públicos que están muy volcados. Estamos cerrando todos los días para concentrarnos, excepto sábado y domingo a mediodía, para tener el tiempo libre", cuenta.
Por ahora, los platos delicados, conceptuales y que le han llevado a lo más alto de la cocina de nuestro país están en 'pause', lo primero es ayudar y lo tiene claro. Pronto volverá al frente de su menú, en el que prima el minimalismo naturalista.