Cómo cocinar

Tomates secos en bote: la receta fácil para disfrutar de ellos todo el año

Los tomates secos son una forma tradicional de conservar este producto durante meses.. freepick
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En casa siempre hay que tener tomates. Esta máxima se la hemos oído decir a diferentes cocineros mientras elaboran sus recetas. Los tomates alegran un plato y le dan color y sabor. Ya sea al natural, asado o seco, este ingrediente siempre suma. Son un 'must' en toda despensa que se precie.

Los tomates secos en conserva ya no son tan habituales como en el pasado, cuando la imposibilidad de tener esta fruta durante todo el año, se les secaba y se les embotaba para conservarlos y disfrutarlos meses más tarde. Aunque ya no sea tan necesario tener tomates secos en casa por cuestiones de conservación, lo cierto es que hacerlo es muy recomendable: es sencillo y su sabor es espectacular. Además, tiene muchas aplicaciones gastronómicas que te sorprenderán. 

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Cómo secar los tomates

En función de la época del año en la que se haga esta operación, el método puede variar. Sin duda, la mejor forma es ponerlos al sol durante días, dejando que la humedad propia del tomate se evapore. Se les puede echar sal por encima para que se sequen antes. Eso sí, hay que recordarlo antes de comerlos.

Si no estamos en una época de calor ni de muchas horas de sol, también se les puede secar en el horno. Hay quien opta por dejarles unas cuántas horas (6-8) a 60ºC para que pierdan buena parte de su jugo y se deshidraten. No es un proceso complicado en absoluto, pero requiere tiempo y paciencia.

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La receta para deshidratar tomates con el método de los intervalos

Otros, en cambio, simplemente prefieren hacerlo con el horno, pero mediante golpes de calor. Una técnica que consiste en poner el horno a alta temperatura durante intervalos de tiempo cortos, de unos minutos, aplastándolos entre medias para ayudar a que pierdan el jugo. Primero los intervalos de calor serán más largos, para ir siendo más breves conforme los tomates van perdiendo el agua que contienen. Finalmente cuando ya están bastante secos se les deja en el horno durante horas para que con el calor residual del mismo terminen de deshidratarse.

Con este método también se puede echar sal marina para ayudar a deshidratarlos, pero es muy importante recordarlo antes de consumirlos.

Cómo conservarlos

Una vez que están deshidratados y se hayan atemperado se les puede conservar en un bote de vidrio con aceite de oliva virgen extra. Además, se les puede añadir ajo o especias, para que cojan su sabor.