Una receta fácil y original para aprovechar la piel de la sandía y convertirla, con vinagre y especias, en un aperitivo crujiente con sabor a pepinillo.
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Si comes sandía y te gustan los pepinillos… siento decirte que llevas años desperdiciando la piel de la sandía. Porque estamos acostumbrados a quedarnos con la parte roja y dulce de la sandía y a tirar directamente la corteza, pero resulta que esa parte que normalmente acaba en la basura puede convertirse en un aperitivo de lo más curioso. La clave está en encurtirla y, según el resultado que ha compartido el creador de contenido gastronómico @lacocinadesantiaguini, el parecido con los pepinillos sorprende tanto… que puede ser un sustitutivo de ellos a la perfección.
Una propuesta curiosa y barata
La propuesta parte de una observación que seguramente más de uno haya tenido alguna vez: la parte blanca de la piel de la sandía, especialmente cuando todavía conserva algo de textura, recuerda ligeramente al pepino. A partir de ahí, el creador decidió hacer un pequeño experimento en la cocina y comprobar qué ocurría si esa corteza se sometía a un encurtido tradicional. El resultado son unas tiras crujientes, con ese punto ácido y avinagrado que asociamos a los pepinillos, pero elaboradas a partir de un ingrediente que normalmente no aprovechamos.
“Me han regalado una sandía de 10 kilos y normalmente te la comes y tiras la piel, pero… hoy no es ese día”, explica en el vídeo en el que muestra todo el proceso. Después de probar el resultado, su conclusión es clara: “Sabor que recuerda al pepinillo, mucho más crujiente e ideal para combinar con otros platos y ensaladas. Además, aprovechas algo que casi siempre se descarta”, explica en su reel. Y lo mejor es que no hace falta una elaboración complicada ni ingredientes difíciles de encontrar. Con vinagre de vino blanco, agua, azúcar, sal y algunas especias se puede preparar el líquido del encurtido. Después solo hay que esperar unas horas para que la sandía absorba todos esos sabores y listo.
Los pepinillos de sandía
Ingredientes
- Piel de una sandía
- 1 vaso de vinagre de vino blanco
- 1 vaso de agua
- 1 cucharada sopera de azúcar
- 1 cucharada sopera de sal
- 1 hoja de laurel
- Granos de pimienta
Lo primero es partir la sandía y retirar toda la pulpa con cuidado. Una vez vaciada, hay que eliminar bien los restos de la parte roja que puedan quedar adheridos a la piel. Esta es la parte que vamos a utilizar para preparar el encurtido. A continuación, cortamos la corteza en tiras, procurando que tengan un tamaño parecido al de unas patatas fritas, y las introducimos en un bote limpio.
Para preparar el líquido del encurtido, ponemos un cazo al fuego y añadimos un vaso de vinagre de vino blanco y otro de agua. Incorporamos una cucharada de azúcar, otra de sal, una hoja de laurel y unos granos de pimienta. Dejamos que la mezcla llegue a ebullición. Cuando esté hirviendo, vertemos el líquido directamente sobre las tiras de sandía hasta cubrirlas por completo. Cerramos el bote con su tapa y le damos la vuelta para favorecer que se haga un poco el vacío.
Por último, guardamos el bote en la nevera y dejamos reposar las pieles durante 24 horas. Pasado ese tiempo, ya estarán listas para comer. El resultado es un snack diferente, crujiente y con un sabor que recuerda al de los pepinillos, perfecto para tomar solo o para acompañar ensaladas y otros platos.

