Recetas fáciles

El sándwich favorito de Elvis Presley: así se hace esta bomba de 8.000 calorías

El 'Rey del rock and roll' era un amante de este bocadillo. (Versión del Fool's Gold Loaf)
Compartir

Elvis Presley era un hombre excesos. Así lo retratan sus biógrafos, a los que les encanta mencionar su bocadillo preferido, el 'Fool’s Gold Loaf', conocido como Sándwich Elvis en su honor. La receta es una bomba calórica con pan blanco, mantequilla de cacahuete, plátano maduro y beicon. Hay versiones más pesadas que incorporan incluso mantequilla de fresa. Esa mezcla de sabores dulces y salados (umami) volvía loco al Rey del Rock and Roll.

Este sándwich, no recomendado por los expertos nutricionales para el día a día, concentra 8.000 calorías repartidas en grasas y carbohidratos. Lo que cuentan es que a Elvis Presley le gustaba tanto que a veces pedía que se lo prepararan en grandes cantidades para compartirlo con sus amigos e invitados.

PUEDE INTERESARTE

¿Cómo surgió?

La anécdota es muy conocida. Una noche en la que Elvis pasaba el rato en Graceland con unos amigos en febrero de 1976, uno del grupo empezó a hablar de un sándwich increíble que había probado en un restaurante llamado Colorado Gold Mine Company. Este sándwich era conocido como ‘Fool's Gold Loaf’.

PUEDE INTERESARTE

A Elvis le atrajo tanto la idea de probarlo que hizo volar a todos desde Memphis hasta Denver en su avión privad. Al llegar, 'El Rey' compró la receta al dueño del restaurante y se la dio a su cocinera personal para que siempre tuviera un "Fool's Gold Loaf" preparado para él. Desde entonces, el sándwich Elvis es un icono en Denver.

La receta del bocadillo de Elvis

La combinación del plátano maduro bien aplastado, mantequilla de cacahuetes y beicon tiene como resultado una mezcla dulce, salada, cremosa y crujiente a la vez. Muy del estilo de su música, que mezcla rock, country, gospel y blues afroamericano.

El proceso es bien sencillo:

Primero hay que preparar el pan: todos esos ingredientes, a gusto de cada uno, se meterán dentro de una hogaza de pan francés al que se le quita la miga para 'cargarlo' bien. Ese pan se fríe en una sartén con aceite. También se puede usar pan de molde o de masa madre.

Enseguida hay que añadirle la mantequilla de cacahuetes, plátano maduro y el beicon frito.

Aquí hay un punto opcional: si se te queda corto de contundencia, puedes añadirle mantequilla de fresa.

En apenas 10 minutos lo tienes. Ya en los primeros mordiscos entenderás mejor aquello de: 'Love me tender, love me sweet, never let me go".