El jardín en pleno centro de Madrid para disfrutar de una buena carne y una fondue de quesos
Un patio escondido entre el ruido de Madrid donde las comidas se alargan entre brasas, queso fundido y tardes sin prisa por menos de 25 euros
El restaurante de cocina tradicional que tiene enamorado al jugador del Barça Dani Olmo
Si hay algo que caracteriza a Madrid es el poseer esa habilidad especial para esconder sitios. Lugares que están ahí, en pleno centro, rodeados de ruido, tráfico y gente corriendo de un lado para otro, pero que en cuanto cruzas la puerta parecen otra cosa. Un oasis en mitad del caos o las prisas donde evadirte y, además, disfrutar de un buen almuerzo. Eso es exactamente lo que pasa con el jardín de La Fonda Bistró.
Situado en pleno corazón de la capital española, este restaurante ha vuelto a abrir su patio interior convertido en una especie de oasis urbano donde poner un poco más de pausa al tiempo para disfrutar del momento (y la gastronomía). Un espacio rodeado de vegetación, mesas tranquilas y ese ambiente que invita a pedir “otra copa más”. Porque aquí la idea no es comer rápido e irse. Más bien lo contrario: quedarse y disfrutar de la experiencia.
Un oasis en mitad de Madrid
La filosofía es clara: compartir mesa sin mirar el reloj. De ahí que con la llegada del buen tiempo, la Fonda Bistró reabra su terraza interior con el fin de ampliar esa experiencia que supone disfrutar de un buen almuerzo o cena. El jardín funciona como una extensión natural del restaurante, pero con ese punto especial que tienen los patios escondidos en Madrid cuando empieza el buen tiempo. No hace falta salir de la ciudad para sentir que has desconectado un rato del caos de fuera.
Un menú por menos de 25 euros
La realidad es que una de las cosas llamativas de este lugar es que, pese a ser una experiencia, no necesitas rascarte el bolsillo para disfrutar de ella. De hecho, basta con ver el menú diario que ofrece de lunes a viernes donde por menos de 25 euros puedes disfrutar de un almuerzo completo con entrante, plato principal, postre y bebida. Teniendo para elegir entre opciones como crema de puerros al carbón, tomates con vinagreta, ensaladilla, croquetas o alcachofas, para continuar con linguinis salteados con almejas, boeuf bourguignon y gnocchis trufados, salmón a la parrilla con salsa, pollo o solomillo ibérico, y cerrar con tarta de queso, flan o carpaccio de fruta por solo 24,50 euros. Aunque su oferta gastronómica obviamente no se queda ahí.
El famoso Bistec Bar
Uno de los grandes protagonistas de la carta es el llamado Bistec Bar, un concepto que recupera el ritual clásico de los bistrós donde la carne se convierte en el centro de la experiencia. La dinámica es sencilla: el cliente elige el corte, la salsa y la guarnición. A partir de ahí, llega una propuesta bastante seria para quienes disfrutan de una buena pieza de carne sin demasiadas complicaciones alrededor.
Hay opciones como solomillo de vaca o chuleta de lomo bajo, aunque también aparecen alternativas como pollo de Las Landas, hamburguesa de vaca madurada o salmón. Todo acompañado de salsas tradicionales y guarniciones pensadas para compartir en mesa.
La fondue, otro plato estrella
Si hay un plato que resume bien el espíritu de La Fonda Bistró es la fondue de quesos. Un clásico que se mantiene como una de las propuestas más reconocibles de la casa y que encaja perfectamente con esa idea de comida compartida. La carta se completa con entrantes de inspiración bistró y platos pensados para acompañar sin quitar protagonismo al producto principal.
Cócteles y sobremesas largas
La experiencia no termina con la comida. La parte líquida o bebible también tiene bastante peso dentro del concepto del restaurante, especialmente con su Martini Bar. Aquí el Dry Martini se convierte en uno de los protagonistas absolutos, preparado siguiendo el ritual clásico y servido en distintas versiones. A eso se suman otros clásicos como el Negroni, el Manhattan o la Margarita.