Todos los años nos ocurre lo mismo. Abrimos cava o champán para brindar, pero al final nos acaba sobrando la mitad de la botella
Cava o champagne: guía básica para saber cuál elegir, con qué maridarlos y cómo beberlos
Siempre se ha dicho que para conservar mejor el champán que nos ha sobrado podemos emplear un viejo truco consistente en introducir en la boca de la botella el mango de una cuchara. En realidad esto no funciona, así que es mejor optar por otras medidas que sí son efectivas y que te contamos a continuación.
Todos los años nos ocurre lo mismo. Abrimos cava o champán para brindar, pero al final nos acaba sobrando la mitad de la botella. El problema es que si no la conservamos adecuadamente, acabará perdiendo el gas y, por tanto, esas burbujas tan características.
¿De dónde salen las burbujas del champán?
El champán y otras bebidas espumosas como el cava o la sidra achampanada tienen burbujas porque se elaboran expresamente para que así sea. Lo que se hace concretamente es seguir un proceso que consta de varios pasos. Vamos a dar una explicación muy sencilla para el caso del champán, pero el resto de las bebidas se elaboran de forma similar.
En primer lugar, se obtiene vino a partir de la fermentación del mosto de uva. Después se hace una mezcla de diferentes vinos para conseguir las características deseadas de aroma, sabor, aspecto, etc. El tercer paso consiste en añadir una mezcla de vino y azúcar, llamado licor de tiraje, a la vez que se añaden levaduras seleccionadas. Todo eso se introduce en una botella que posteriormente se cierra y se deja en reposo. Así, las levaduras fermentan los azúcares, transformándolos en alcohol (etanol) y dióxido de carbono.
Por último, se abre la botella para retirar los sedimentos formados por restos de levaduras, y se añade una mezcla de vino envejecido, mosto concentrado y una cantidad de azúcar que dependerá del tipo de champán que se desee conseguir (brut, semiseco, seco o dulce). Por último, se cierra la botella y el producto ya está listo para salir al mercado.
¿Por qué el champán sale despedido al abrir la botella?
Como ya sabemos, cuando abrimos una botella de champán puede ocurrir que el líquido salga despedido. Esto sucede porque durante la segunda fermentación que tiene lugar en el proceso de elaboración el dióxido de carbono queda atrapado en el líquido a alta presión. Mientras la botella está cerrada, ese gas permanece disuelto. Pero al retirar el tapón, la presión cae de golpe, así que el dióxido de carbono deja de ser soluble y se libera rápidamente en forma de burbujas.
Si además la botella está caliente o se ha agitado, la liberación es aún más rápida, lo que hace que el champán salga a borbotones. En cualquier caso, todavía queda bastante dióxido de carbono en el seno del líquido, lo que aporta a la bebida esas burbujas tan apreciadas.

El truco de la cuchara no funciona
El remedio que se ha utilizado tradicionalmente para intentar conservar el champán que nos ha sobrado consiste en introducir el mango de una cucharilla por la boca de la botella. Se supone que de ese modo evitamos la pérdida de gas. Pero en realidad este truco no tiene ningún fundamento y no es efectivo.
El dióxido de carbono se encuentra disuelto en el líquido y, al liberarse, pasa a fase gaseosa, por lo que puede escapar fácilmente por la boca de la botella. Esto ocurre aunque hayamos introducido una cucharilla en ella, dado que se cuela entre los huecos que quedan libres.
La mejor solución: un tapón hermético
Para conservar en buenas condiciones el champán que nos ha sobrado lo mejor que podemos hacer es utilizar un tapón hermético. De ese modo evitaremos la pérdida de dióxido de carbono.
A diferencia de lo que ocurre con el vino, en el caso del champán no conviene usar sistemas de vacío, ya que favorecen la pérdida de gas. Además, es recomendable guardarlo en el frigorífico, ya que la baja temperatura reduce la volatilización del gas. El tiempo también influye. Es recomendable consumir esas sobras antes de que transcurran 24-48 horas. Cuanto más tiempo pase, más gas se perderá.

