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Lejos de sentirse mal por haber contado a bombo y platillo el encuentro erótico y repentino que tuvo con Saray en el jacuzzi, Carlos se ha partido de risa cuando ha visto a su compañera enfadada al saber, gracias a unos gritos en el exterior, que su ‘affaire’ era conocido ya por todos. No sólo se ha reído, sino que lo ha hecho mano a mano con el ex de Saray, Iván, a quién también le contó lo que había pasado. Muertos de risa, Iván ha calificado a Saray de “guarrilla” y Carlos, en el confesionario, se ha declarado libre de culpa: “Si Saray no lo ha querido contar, pues peor para ella porque luego lo va a ver cuando salga fuera y se va a reír todo el mundo”.











