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No sabemos si es por los ánimos que le dio Mercedes en la gala –le dijo que no se preocupara de lo que estuviera pasando fuera y que en ella siempre podría encontrar un apoyo- o porque de tanto llorar ya no le quedan lágrimas, pero lo cierto es que por fin Sonia está de buen humor. A pesar de la presencia de Igor en la casa, algo que ella misma creía que no iba a poder soportar, la odontóloga ha recuperado la sonrisa, se ha pasado e día haciendo bromas y ha vuelto a divertirse con los demás.









