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Adara se ha convertido en la protagonista de un juego muy peligroso en el que no para de tontear con Pol y con Rodrigo. Esta noche le ha tocado el turno a Pol, del que no se ha despegado y con el que se ha regalado caricias en la cama. Parece que la joven no termina de decidirse y durante una discusión con Bea, ha dejado claro que no piensa cambiar su comportamiento.








